El
pequeño municipio de Castilleja de Guzmán se localiza
en el sector occidental de la provincia de Sevilla y en el extremo
oriental de la comarca del Aljarafe, asomado sobre la vega del
Guadalquivir. En 1.996 disponía de una población
de 692 habitantes.
El
origen de esta localidad se halla en un campamento militar romano
(castra), en torno al cual se agrupaban algunas viviendas. Durante
la dominación musulmana, Castalla se convierte en una
alquería cuyos inquilinos cultivan las tierras circundantes,
aunque mantiene la función estratégica por su
posición elevada, como atalaya natural para prevenir
posibles ataques normandos o castellanos. El temible caudillo
Almanzor llega a hospedarse de manera eventual en algún
palacio ubicado en el mismo emplazamiento ocupado más
tarde por los marqueses de Castilleja. Tras su conquista cristiana
en tiempos del rey Fernando III el Santo (1.248), el poblado
pertenece a la Orden Militar de Santiago, de la que se independiza
durante el siglo XIV. Durante varios siglos vive bajo la jurisdicción
de los Guzmanes (que le proporcionan su actual apellido) hasta
la disolución de los señoríos en el siglo
XIX.
El
núcleo urbano se asienta en una zona topográfica
de cornisa, en la parte alta del término, entre el Cerro
Blanco y el de Santa Brígida, en el lugar llamado Montelirios.
La topografía del emplazamiento es muy movida, con unos
100 metros de diferencia de altitud entre sus extremos este
y este. La existencia de importantes pendientes en el sector
más oriental imposibilita la edificación.
La
trama urbana tiene su origen en la construcción del Palacio
de los Guzmanes, apoyándose en el camino de conexión
entre éste, la Hacienda de la Divina Pastora (de los
mismos propietarios) y otras fincas colindantes. Va surgiendo
un pequeño asentamiento poblacional, constituido por
dos hileras de casas a ambos lados del citado camino, que poco
a poco se convierte en la calle Real, la travesía de
la carretera comarcal Camas-Albaida del Aljarafe. La situación
inicial no ha variado hasta hace pocos años, en que el
núcleo urbano seguía estando compuesto por viviendas
adosadas, apoyadas en ambas márgenes de la travesía,
habiendo surgido sólo una calle paralela a ella, y contando
como único espacio libre con la plaza situada junto a
la misma. Recientemente se ha producido una ampliación
del casco urbano hacia el sur-suroeste (entre el núcleo
tradicional y la nueva variante construida para rodear la población)
y hacia el norte, en ambos casos con un predominio de las viviendas
unifamiliares adosadas.
La
estructura urbana de Castilleja es muy simple y reducida, teniendo
como condicionantes la antigua travesía a su paso por
el centro del casco, la nueva variante y la accidentada topografía
del terreno. En la actualidad, el Palacio ha quedado situado
en el extremo noreste de la localidad, ocupando una superficie
similar a la del núcleo tradicional. El núcleo
se ha desarrollado en mayor medida al sur y al oeste de la calle
Real.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la iglesia de San Benito, la Hacienda de la Divina
Pastora y el Palacio de los Guzmanes (siglos XVII-XVIII, hoy
colegio mayor universitario).