"PIJÓDROMOS" Y "CANÓDROMOS"
La cuestión de incompatibilidad ruido-descanso que genera el botellón o botellona en pueblos y ciudades es ya una herida sin cicatriz que podría parchearse con lo que llevan tiempo pidiendo jóvenes y vecinos, sobre todo estos últimos: la creación de botellódromos. Las administraciones locales y la andaluza se han cansado de tener tras la oreja a vecinos dando quejas y parece, esta vez sí, que se han puesto de acuerdo para poner coto a las inmensas mareas humanas que han convertido en fenómemo de masas algo que, en realidad, no es tan nuevo como parece.
Tanto es así que, recientemente, la Junta de Andalucía ha anunciado ayudas a los ayuntamientos que se decidan a llevar a la práctica la repetida sugerencia ciudadana de crear guetos al aire libre en torno a unas cuantas botellas de cerveza, whisky, ron y elixires parecidos.
Aquí en Sevilla, pese a las críticas de ciertos sectores implicados como el estudiantil, que teme un incremento de accidentes de tráfico en las zonas escogidas, y carecer casi de precedentes con los que presagiar el éxito de la iniciativa (la localidad jiennense de Alcalá la Real es uno de los pocos pueblos pioneros en la experiencia), la arriesgada apuesta se antoja, en principio, plausible. La justificación se encuentra en la tensión acumulada en las múltiples protestas vecinales, que urgen a hacer experimentos, a probar algo, hasta dar con la tecla acertada.
Pero la medida, al ser novedosa y de carácter provisional, plantea numerosos interrogantes. Por ejemplo, ¿en qué partes de la ciudad se colocarán los botellódromos? ¿Ofrecerán lo suficiente como para atraer allí a los jóvenes y a aliviar a los vecinos? ¿Agravarán en cambio otros problemas relacionados como son la drogadicción, el alcoholismo y la violencia, que quedan aún a la espera de solución y concentrados en pequeñas "ciudades de la movida"? ¿Será posible la convivencia pacífica entre las distintas gentes de la noche sevillana, o habrá que separar pijódromos de canódromos? Las respuestas a éstas y otras preguntas bien merecen una oportunidad. Alea jacta est.
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