Presenta
caracteres mudéjares, aunque en la actualidad prácticamente
no se reconocen dado a numerosas restauraciones que ha
sufrido.Su
interior consta con tres naves con capillas laterales,
alzándose el presbiterio sobre el nivel del templo.
El retablo mayor es de estilo rococó y en su hornacina
cobija la imagen de la Virgen de la Amargura, obra de
Benito Hita del Castillo (1760).
Capilla
de la Hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina
Iglesia de San Isidoro (S. XIV)
Muy significativa es su torre-fachada, cuyo elemento vertical fue levantado en 1749 por Jiménez Bonilla. Una de sus obras de arte más sobresalientes es el lienzo del altar mayor que representa el Tránsito de San Isidoro, debido a los pinceles de Juan de Róelas en 1613. Otras pinturas de Lucas Valdés se exponen en la Capilla del Sagrario, por cierto de las más representativas del Barroco sevillano. Igualmente notables son las esculturas del Cristo de la Sangre, de estilo gótico, y de la Virgen de la Salud, imagen del siglo XVI.