HISTORIA DE SEVILLA
EL ISLAM

En el año 711, cuando los musulmanes invaden casi toda la Península, a la que llaman al-Andalus, y conquistan Sevilla, la ciudad más grande e importante. Le dan el nombre de Isbilia y la convierten en la primera capital islámica del país, sede del gobierno general de al-Andalus y puerto y base militar para las expediciones.

Pero tan sólo diez años más tarde los cristianos asentados en el norte comienzan a avanzar, iniciándose la etapa de la Reconquista. Empieza, de este modo, un proceso de mestizaje que convertirá a la ciudad en un mosaico social, cultural y religioso, fruto de la convivencia de musulmanes, judíos y cristianos.

Desde este momento, se suceden períodos de guerra y paz, mientras que Sevilla se va engrandeciendo con importantes obras como la Mezquita Mayor o la Giralda.

Arco árabe

En el s. XIII la España musulmana entra en una fase de caos, mala administración y conflictos internos, que es aprovechada por Fernando III el Santo para iniciar la reconquista andaluza. En 1248 los musulmanes tienen que abandonar el país, comenzando un proceso de cristianización en el que se Sevilla va a jugar un papel muy importante.

El puerto, donde confluyen mercancías, del Atlántico y del Mediterráneo, permitirá que Castilla se integre en la corriente comercial del Europa y, dos siglos después, impulsará a Colón al descubrimiento de América.

A partir de entonces Sevilla, per se una ciudad bien comunicada y poseer un puerto interior de fácil defensa y control fiscal, se convierte en la capital financiera y comercial de dos mundos: Europa y América. De los muelles sevillanos parten galeones con conquistadores y colonizadores que regresan a la ciudad cargados de mercancías, plata, oro y piedras preciosas. En torno al río comienza a funcionar todo un mundo de banqueros, comerciantes extranjeros, artesanos y mano de obra barata que van a hacer que la ciudad crezca vertiginosamente.

Ya en el s. XVII - principios del XVIII acontecimientos como la pérdida del monopolio comercial con América -como consecuencia del traslado de la flota de Indias a Cádiz-, la expulsión de los moriscos, la epidemia de peste que acabó con la mitad de la población y la pérdida de territorios en Europa, sumen a Sevilla en una profunda crisis económica que paraliza radicalmente el crecimiento de la ciudad.

Sin embargo, a finales del s. XVIII empiezan a realizarse en España pequeñas reformas modernizadoras bajo el signo de la Ilustración. Vuelve entonces la implantación de nuevos cultivos procedentes de América, la mejora de las comunicaciones y el resurgimiento cultural.

 
SEVILLA
Monumentos
Museos
Iglesias
Mapa Callejero
© 2003 - 2006 Mevanet S.L.U.