El
municipio de Umbrete pertenece a la comarca del Aljarafe y se
localiza en el sector occidental de la provincia de Sevilla.
En 1.996 contaba con una población de 4.709 habitantes.
Los
orígenes de esta localidad se remontan hasta tiempos
de los turdetanos, cuando en este lugar o en sus proximidades
existía una población llamada Osca, que más
tarde alcanzaría un mayor desarrollo con los romanos,
pasando a denominarse Umbretum. Tras la ocupación musulmana,
durante la cual se convierte en una alquería destinada
a la explotación agrícola, es conquistada por
los ejércitos castellanos de Fernando III a mediados
del siglo XIII. En el Repartimiento de Sevilla, confirmado por
Alfonso X el Sabio, Umbrete es concedido al Arzobispado hispalense,
que afronta su repoblación a principios del siglo XIV.
Pronto alcanza un cierto desarrollo urbano, al convertirse en
la residencia vacacional de los prelados sevillanos, para los
que en el siglo XVII se construye el Palacio Arzobispal.
El
núcleo principal (123 metros de altitud) está
situado en plena plataforma del Aljarafe.
La
alquería primitiva se va transformando a partir de la
repoblación del siglo XIV, hasta dividirse en tres sectores,
definidos por los caminos de enlace con las poblaciones vecinas
(Benacazón, Sanlúcar la Mayor y Bollullos). El
asentamiento no supera el carácter de aldea hasta el
siglo XVIII, en que el Arzobispado lleva a cabo un gran impulso
constructor. Se erige la iglesia de Nuestra Señora de
la Consolación, se restaura el Palacio Arzobispal y se
impulsa el asentamiento residencial a lo largo de los citados
caminos, que constituirán el soporte del crecimiento
urbano hasta finales del siglo XIX.
En
el siglo XVIII también quedan conformados dos espacios
centrales fundamentales, la plaza del Arzobispo y la plaza de
Queipo de Llano y, sobre el mismo eje urbano y en dirección
a Benacazón, serán las haciendas existentes (Nuestra
Señora del Rosario y Quitapesares) los elementos ordenadores
de otras dos plazas: la de los Monteros y la del Rocío.
Así quedará ordenado el centro urbano a finales
de esta centuria, con el encadenamiento de cuatro plazas alineadas
a lo largo de un eje fundamental, en el que se suceden las grandes
casas de las haciendas, las modestas viviendas, la iglesia y
el Palacio Arzobispal.
A
mediados del siglo XIX, la desamortización de Mendizábal
altera el proceso urbano, debido a la incautación por
parte del Ayuntamiento del Palacio Arzobispal. En la primera
mitad del siglo XX, el crecimiento continúa de forma
regular, sin alteraciones importantes en la trama urbana. En
los años 60 aparecen barriadas con nuevas tipologías,
tales como la de María Fernández Palacios, la
del Rocío (al suroeste, en la carretera de Benecazón)
y la de Consolación (al sureste, en la carretera de Bollullos),
que se extiende hasta el límite del término municipal.
La
trama urbana de Umbrete refleja hoy con claridad su origen como
asentamiento agrario, con el núcleo originario situado
en el sector central y septentrional de la población.
Luego vendrían las extensiones a lo largo de los caminos
de Benacazón (al suroeste), Sanlúcar (al oeste)
y Sevilla (al este). El crecimiento más reciente se ha
producido fundamentalmente en el sector meridional y oriental
del pueblo, en la salida hacia Bollullos y la Autopista del
V Centenario, con un trazado mucho más regular en sus
calles que el sector inicial. Es en esta zona, y algo separada
del núcleo principal, donde se halla la urbanización
de viviendas unifamiliares La Herencia. En conjunto, el núcleo
presenta una morfología algo estrellada, que todavía
mantiene vestigios del desarrollo a lo largo de los caminos
de salida de la población.