El
pequeño municipio de Tocina ocupa una posición
bastante central de la provincia de Sevilla, perteneciendo a
la comarca de la Vega del Guadalquivir. Su población
en 1.996 ascendía a 8.660 habitantes, de los que cerca
del 60 % residían en el núcleo principal. También
forma parte de este término el núcleo de Los
Rosales.
La
presencia del hombre en estas tierras se remonta a épocas
muy antiguas. Ya los iberos se establecen en el actual emplazamiento,
al que denominan Tucci. Con los turdetanos alcanza cierta importancia,
pasando a llamarse Tucilla, siendo en época romana cuando
se produce su mayor florecimiento. Durante la dominación
árabe, vuelve a cambiar de denominación (Taxana).
La conquista cristiana de estas tierras y de la alquería
musulmana es realizada en el año 1.248, durante el reinado
de Fernando III el Santo, quien entrega la población
como encomienda a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén.
Para mejorar la defensa de la plaza, los caballeros de la Orden
fomentan su repoblación.
El
núcleo primitivo de Tocina se localiza en la parte septentrional
de la población, estando constituido por las manzanas
pequeñas e irregulares que rodean a la Iglesia Parroquial.
El pueblo era atravesado entonces por un camino real paralelo
al río (con dirección este-oeste), que constituía
la única vía de comunicación. Dicho camino
se convierte en el primer eje de crecimiento, determinando la
aparición sucesiva de varias calles paralelas que originan
macromanzanas orientadas de este a oeste, llegando a crear un
sistema viario armónico. La expansión de la trama
urbana se produce sobre todo hacia el sur, ya que hacia el norte
se encuentra con terrenos inundables e insalubres, que sólo
han permitido el surgimiento de una calle (barrio El Polvito).
La
aparición del ferrocarril altera este esquema de desarrollo,
al irrumpir con un trazado tangente al primitivo núcleo
de Tocina y perpendicular al eje este-oeste que hasta ese momento
configuraba el crecimiento. Supone una barrera al crecimiento
urbano hacia el este, determinando un segundo eje de crecimiento
lineal hacia el sur, en paralelo a la línea Córdoba-Zafra
y a lo largo de la carretera que en ese mismo momento se traza
para unir Tocina y la nueva estación ferroviaria, situada
también en dirección sur. A partir de los años
sesenta, se produce la ocupación de terrenos procedentes
de una nueva parcelación rural. No siempre se hace de
forma progresiva, por lo que se pierden los ejes históricos
que orientaban el crecimiento de la trama. El tejido urbano
crece por el sector suroccidental, rellenando algunos vacíos
internos. También existe un pequeño sector urbano
localizado al este de la vía del ferrocarril, el Barrio
Cristo de la Veracruz.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir
(siglo XVIII, de estilo barroco) y la ermita de Nuestra Señora
de la Soledad (siglo XVIII).
El
nacimiento de Los Rosales se produce en el siglo XIX
al amparo del nudo ferroviario formado por las líneas
Córdoba-Sevilla y Córdoba-Zafra, así como
de la estación y de las instalaciones de abastecimiento
para los trenes que se agrupan en torno a ella. La instalación
del ferrocarril motiva la construcción de las primeras
viviendas. En 1.926 comienzan a ponerse en riego las tierras
de los alrededores y se inaugura una azucarera, construyéndose
un pequeño barrio para sus empleados. Todo ello provoca
unas buenas perpectivas económicas, que atraen inmigrantes
y originan un crecimiento de la población.
Este
núcleo urbano se apoya en la carretera que va de Cantillana
a Carmona, desarrollando un sistema de calles orientadas de
norte a sur, perpendiculares a aquella vía y paralelas
entre sí. Existen muy pocas calles trasversales (este-oeste).
El núcleo presenta una morfología homogénea
y uniforme, con una edificación muy densificada y escasos
espacios libres. La estructura de su trama urbana utiliza la
citada carretera como calle principal, produciéndose
el crecimiento hacia el oeste a medida que se va ocupando terreno
agrícola.
Existe
otro sector urbano de menor tamaño, separado del principal
y situado en el entorno de la estación, al este del trazado
del ferrocarril Córdoba-Zafra y al norte de la línea
Córdoba-Sevilla. La parte sur del núcleo de Los
Rosales perteneció hasta el año 2001 al término
municipal de Villanueva del Río y Minas.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Fátima.