Monumentos de Santiponce
Teatro Romano

A fines del siglo I y comienzos del siglo II, el porticus post scaenam se transforma en patio cerrado y algunos años después se construye en él un templo dedicado a la diosa Isis . Con el tiempo este pórtico se convierte en Foro público. Destruido durante las invasiones bárbaras, el Teatro durante la Edad Media se utilizó como cementerio y posteriormente para fines ganaderos e industriales.

A partir del siglo XVII , con el traslado de la villa de Santiponce a las colinas donde se hallaba la vieja Itálica, el Teatro queda oculto bajo el caserío, hasta que se saca a luz en fechas muy recientes.

Francisco Collantes de Terán y Delorme, en 1.937, documenta la existencia de restos del Teatro bajo una serie de edificaciones. En 1.970 se procede a una primera excavación, pero no es sino hasta 1.979 cuando se inicia un trabajo de recuperación sistemática.

El Teatro Romano de Itálica sigue la forma de un típico teatro romano urbano, cercano a un área de edificios públicos y orientado al este.

La cavea es de forma semicircular (de 71 metros de diámetro) , cerrado por la fachada en la que se localizaban cinco puertas ; la central abierta a un pórtico. En la orchestra se situaban las gradas de la moenia (de 22,5 metros de diámetro). La frons pulpiti tiene exedras para albergar fuentes. La scaena frons (de 48,5 metros de longitud) tenía dos cuerpos con hornacinas de forma rectangular y puertas ; tanto las estructuras de la escena como las del proscenio se construyeron posteriormente. El porticus post scaenam era al principio un espacio abierto que fue posteriormente cerrado para crear un jardín en el cual se erigió un templo dedicado a Isis.

La técnica de construcción durante todo el s. I d.c es de hormigón , y a partir de Trajano se utiliza el ladrillo. El edificio se decoró con revestimientos y pavimentos de mármol polícromo , inscripciones dedicatorias con letras de bronce, aras con relieves, fuentes escultóricas, columnas de mármol, estatuas, etc.

Conjunto Romano Ruinas Italicas

El primer asentamiento data, según Apiano de fines del siglo III a.C. cuando al terminar la Segunda Guerra Púnica, Escipión reparte entre sus hombres algunas tierras en el valle del Betis. Con esta ocasión funda un pequeño asentamiento para sus veteranos ( vicus civium romanorum ) al que se llamaria Itálica en recuerdo del origen de aquellos primeros colonos.

Comprendía la Itálica primitiva un par de pequeñas colinas junto al Gualquivir, que se denominan actualmente Cerro de San Antonio y Cerro de los Palacios. Ambas alturas fueron ocupadas después por los vecinos de la moderna población de Santiponce, quienes se asientan allí desde fines del siglo XVIII.

En sus origenes la ciudad tiene el carácter de un establecimiento militar ubicado en las proximidades de Beturia, una región que se extendía hasta el río Guadiana y que ofreció durante algun tiempo un serio peligro a la ocupación romana. Este carácter militar lo mantuvo la ciudad a lo largo de casi toda su existencia, como lo testimonia los documentos epigráficos de la Legio VII Gémina y de una Cohorte III Gallorum, entre otros.
También es significativo el hecho de que en Itálica pasan algun tiempo de suys respectivas carreras militares algunos personajes destacados, como Marco Ulpio Trajano, padre del emperador, y Cayo Vallio Maximiano, general que apacigua la Bética, en un momento de peligrosas insurrecciones e invasiones norteafricanas, a fines del siglo II d.C.

Durante el principado de Augusto, Itálica se ve transformada en un municipio, lo que le confiere la prerrogativa de acuñar. Abre así una ceca que va a producir monedas de bronce desde el 15 a.C. con los retratos de Augusto primero y de Tiberio después. Entre los simbolos empleados en esta ceca local, abundan los temas militares, posiblemente relacionados con el origen mismo de la ciudad.

Lo más significativo con todo, que destaca de esta ciudad de las restantes de la Bética, es el que dos de sus hijos accedieron a trono consecutivamente: Trajano ( 97 - 117 d.C.) y Adriano ( 117 - 137 d.C.).
Ello dio como resultado más inmediato un incuestionable poder a las familias más notables de Itálica en la política y la vida pública de Roma.

Varios italicences entran en el Senado y llegan a constituir un verdadero centro de poder y deciciones en la Roma del siglo II d.C. En este momento la ciudad vuelve a cambiar su status jurídico y pasa de la condición de municipio a la de colonia. Ello comporta que si antes, como municipio, disponía de una cierta autonomía y leyes propias, al pasar a ser colonia su organización va a copiar exactamente la de Roma. El cambio es tan poco común que Adriano se sorprende, según cuenta Aulo Gelio en Noches Aticas , de que sus paisanos, como los de Utica, hayan tomado esa decisión.

Por lo demás, el momento en que esto se produce parece ser que hay que situarlo en el reinado de este emperador, toda vez que el nombre de la nueva colonia va a incorporar el gentilicio de Adriano para llamarse Colonia Aelia Augusta Italica.

El haber logrado situar en el trono a dos italicences, deberia repercutir en la ciudad de alguna manera. Sobre ello es explícito Dión Casio quien nos informa de que tanto el uno como el otro hicieron donativos a su ciudad natal. En especial Adriano parece ser que fue particularmente generoso con sus paisanos. Las fuentes literarias no son muy explícitas en este aspecto, pero las excavaciones arqueológicas han proporcionado documentación abundante sobre los donativos adrianeos.

Lo más notable que podemos fechar contemporáneo de este emperador es una ampliación de la ciudad por el lado norte. Este nuevo barrio de amplias calles y grandes mansiones es lo que hoy se visita en la parte excavada de las ruinas.
 
Monasterio de San Isidoro del Campo
Avda. de San Isidoro del Campo, 18. Santiponce. Sevilla.
El Monasterio de San Isidoro del Campo fue fundado. en un lugar cercano a las ruinas romanas de Itálica, por Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel en 1301 donde, según la tradición, había sido enterrado San Isidoro de Sevilla. Sus restos fueron descubiertos y trasladados a León en 1063. El Monasterio desde su fundación ha estado bajo la administración espiritual y temporal de diferentes órdenes religiosas sucesivamente cistercienses, ermitaños, jerónimos y Orden de San Jerónimo.
En este singular monasterio fortaleza, con doble iglesia, se yuxtaponen el estilo gótico con claras influencias del Languedoc, y el mudéjar, en el que es visible la tradición almohade. En 1432 los jerónimos ermitaños de Fray Lope de Olmedo sustituyeron a los cistercienses, llevándose acabo una profunda reforma en el Monasterio que afectó de forma sustancial a la decoración. Frente a la austeridad cisterciense, el Monasterio se decora con pinturas murales que conforman posiblemente uno de los conjuntos más notables de toda España. A mediados del siglo XVI surge un foco reformador en Sevilla, el prior y varios monjes de San Isidoro serán encarcelados, otros huyeron fuera de España, entre ellos Casiodoro de Reina autor de la Biblia del Oso, primera traducción de la Biblia al castellano. Tras estos episodios Felipe II ordenará la fusión..de la congregación con la Orden jerónima.
El Monasterio fue ampliándose y enriqueciéndose con los siglos, llegando a contar con una torre, Una espadaña, cinco claustros y, junto a las dependencias monacales, se halla la procuraduría, la. hospedería y las instalaciones agropecuarias propias de estas instituciones que pretendían ser autosuficientes.
En torno al Claustro de los Muertos se articulan las dependencias del núcleo medieval: iglesias, refectorio, sacristía, sala capitular, etc. Sus propiedades eran muy numerosas e incluían la población de Santiponce, ubicada originariamente a orillas del Guadalquivir hasta que fue destruida por una riada en 1603, que provocó el traslado de la población a las ruinas de Itálica lo que dio lugar al actua asentamiento.

Se trata de un conjunto monumental cuyo espacio físico supera los 30.000 metros cuadrados. Doce años se han empleado en la recuperación de parte de este excepcional legado cultural, con una inversión económica, a cargo de la Consejería de Cultura, que supera los seis millones de euros.

Doce años que culminan con la recuperación de la zona más monumental del inmueble, lo que permitirá dar a conocer un patrimonio poco conocido e, incluso, inédito para los propios andaluces dado los años transcurridos de cierre de San Isidoro del Campo. Estas intervenciones se han centrado en la consolidación y puesta en valor de los edificios, así como en la restauración integral de sus excepcionales pinturas murales y bienes muebles. Tras la apertura del Monasterio, la Consejería de Cultura pone a disposición del público este espacio cultural.


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