Uno
de los mas destacados municipios de cuantos componen la provincia
de Sevilla es el de Santiponce, ubicado en las proximidades
del cauce del Guadalquivir y sobre las leves alturas que rompen
la horizontalidad del valle. Rico y abundante en tradiciones,
historia, cultura y arte, el pueblo contempla en su horizonte
más cercano la ciudad de Sevilla, de la que dista tan
solo 7 kilómetros. La altitud sobre el nivel del mar
se cifra en 18 metros en la zona urbana más elevada.
La población del término municipal ascendía
a 6.770 habitantes en 1.996.
El
periodo más importante de la historia del municipio es,
sin lugar a dudas, la época de la presencia romana, periodo
en que la ciudad se convierte en una de las más importantes
del Imperio.
Roma,
por aquél entonces emergente cultura que comenzaba a
extenderse por todo el Mediterráneo, hacía acto
de presencia en la Bética para dar el golpe de gracia
a sus enemigos cartagineses que se replegaban hacia el sur incapaces
de hacer frente a las formidables legiones de la República.
Una vez vencidos en la actual Alcalá del Río,
el general Publio Cornelio Escipión fundó la villa
de Itálica que, en principio, estaba destinada a los
veteranos de guerra. Corría el año 206 antes de
Cristo y nacía así la primera ciudad romana fuera
de los límites de la península italiana.
Con
el tiempo, la ciudad fue tomando prestigio, grandeza y carácter
de zona residencial. Cada vez eran más sus habitantes,
aunque la gran expansión se produjo en el siglo II después
de Cristo, momento en el que dos importantes familias de Itálica,
enlazadas en la genealogía, traían al mundo a
quienes llegarían a convertirse en emperadores de Roma:
Marco Ulpio Trajano (52-117) y su sucesor, Publio Elio Adriano
(76-138).
Con
los emperadores Trajano y Adriano, Itálica se desarrolló
muy por encima de lo que había sido hasta ese momento.
Aparecieron nuevos centros públicos, instalaciones culturales
y sociales, barrios residenciales y edificios públicos.
Con esta prosperidad vivió la ciudad romana el resto
de los días del Imperio, hasta que la decadencia de éste
favoreció la incursión de los bárbaros
centroeuropeos.
Con
lo visigodos en el poder, Itálica llegó a la ruina
extrema cuando el rey Leovigildo, en la guerra civil contra
su hijo Hermenegildo, utilizó las piedras de la ciudad
romana para desviar el cauce del Guadalquivir y evitar con ello
la llegada de refuerzos para su rival, que se había hecho
fuerte en Hispalis. Con esta acción se perdió
gran parte de la grandeza de la ciudad al quedar reducida a
ruinas.
Despoblada
del todo tras la Reconquista en 1.248, la ciudad árabe
de Talika (que no era mas que el resto de las casas romanas
que habían quedado en pié) se extinguió.
A finales del siglo XIII, con la construcción del Monasterio
de San Isidoro del Campo, se reedificó como aldea bajo
el nombre de San Geroncio, del que evolucionó hasta la
denominación actual.
El
núcleo originario de la ciudad actual es heredero de
la aldea que surge al calor del Monasterio ya que, como se ha
señalado, los restos de la ciudad romana se extinguieron
tras la Reconquista. Ese núcleo originario podemos hoy
situarlo entre los trazados antiguos (hoy, Avenida de Extremadura)
y actual de la carretera Nacional 630, también llamada
Ruta de la Plata, formando un pequeño óvalo separado
del Monasterio por el cauce de un pequeño arroyo. Las
primeras expansiones se producen en dirección sureste,
en torno a las termas menores, y sur, uniendo el núcleo
originario con el Monasterio.
Expansiones
más recientes se han producido en dirección norte,
apoyada en la antigua travesía de la carretera N-630
y reforzada por la construcción de equipamientos deportivos
y la entrada al Conjunto arqueológico de Itálica,
y suroeste, apoyada en la carretera que se dirige a Valencina.
La expansión más reciente se ha producido con
la ocupación de los terrenos que ocupaba el arroyo y
que han sido urbanizados por la Empresa Pública de Suelo
de Andalucía (EPSA).
Como
consecuencia de la compleja evolución histórica
de la estructura urbana que hemos descrito, la trama urbana
actual es compleja, apareciendo el núcleo urbano como
una orla que bordea la zona suroriental del Conjunto Arqueológico
de Itálica y que queda limitado en su zona este por el
trazado de la carretera N-630. Podemos distinguir tres áreas
en función de la trama urbana que presentan: el núcleo
originario y las primeras expansiones que presentan una trama
anárquica de calles estrechas y tortuosas; la zona norte,
con una trama perfectamente lineal apoyada en la antigua travesía
de la carretera; y la zona suroeste, producto de una planificación
reciente y con una trama perfectamente ortogonal con la excepción
de algún barrio de viviendas unifamiliares formando cuadrículas
adosadas por sus vértices.
Los
dos hitos histórico-artísticos mas importantes
del núcleo ya han sido mencionados. De una parte, el
Conjunto Arqueológico de Itálica, dentro del que
destacan el Anfiteatro, el Teatro, las Termas mayores y menores
y el importante conjunto de casas de la ciudad de la época
de los emperadores, gran parte de cuyos elementos se encuentran
depositados en el Museo Arqueológico Provincial. De otra
parte, el Monasterio de San Isidoro del Campo, dentro del que
destaca una importante colección de pinturas y esculturas
de los grandes maestros del barroco sevillano. Recientemente fué descubierto un teatro romano en bastante buen estado.