La iglesia tiene cierta inspiración en la arquitectura de la época de Felipe II, con una nave central, crucero y capillas laterales. La portada es muy sobria, con sencillo dintel, y la torre es también muy sencilla. El interior se amuebló en los años de 1950 en que se construyó el monumento, con retablos de gran mérito traídos de otros templos. Así el retablo mayor es del siglo XVII formado con lienzos de Juan del Castillo montados en el propio retablo que es del tallista Miguel Cano fechado en 1630. En los lados del retablo hay dos cuadros de Pablo Legot, con Cristo y San Felipe, y encima otros de la escuela de Murillo con la Adoración de los Pastores, y Cristo apareciéndose a Santa Teresa.
Hay otros retablos del siglo XVIII, y una obra del siglo actual en el retablo de la nave izquierda inmediato a la puerta, que es un cuadro de la Aparición de la Virgen a San Ignacio, del siglo XVIII. |