El
pequeño municipio de San Juan de Aznalfarache se halla
situado en el extremo oriental de la comarca del Aljarafe y
en la margen derecha del río Guadalquivir. Su población
en 1.996 ascendía a 21.484 habitantes.
Los
primeros pobladores de estas tierras pudieron ser los tartessios,
que dieron a la localidad su primer nombre: Osset. Los romanos
también se instalan en estos parajes para fundar Iulia
Constantia, importante plaza que se hallaba fortificada y que
seguiría utilizándose como tal por visigodos y
musulmanes. Estos últimos la denominan Azn Al-Xaraf ("fortaleza
en lo alto"). Fernando III el Santo la conquista a mediados
del siglo XIII para la Corona de Castilla, concediéndosela
a los caballeros de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén.
De la fusión de la antigua denominación árabe
con la de esta Orden nace el actual nombre de la población.
En 1.627, el Conde-Duque de Olivares compra la villa de San
Juan de Aznalfarache.
El
núcleo urbano está situado al borde de la cornisa
del Aljarafe, ocupando un altozano de 47 metros de altitud,
desde el que se divisa la Vega del Guadalquivir. El origen del
asentamiento debió ser defensivo, aprovechando la altura
del cerro Chaboya, colindante con el actual Cerro de los Sagrados
Corazones. La expansión fuera del recinto alto no se
produce hasta mediados del siglo XVIII, dirigida hacia el sur
y al borde del camino de Gelves (la calle Real).
Durante
el siglo XIX, el casco urbano estaría compuesto por la
citada calle Real, la de Arriba (camino de Mairena), la de Abajo
y los dos callejones del río y de la muralla. El verdadero
desarrollo urbano se produce a partir de la aparición
del ferrocarril de Cala a primeros del siglo XX. Después
de la Guerra Civil, se inicia un enorme crecimiento urbano hacia
el suroeste, teniendo como eje ordenador el camino de Mairena.
Se crea en sus bordes norte y sur una trama ortogonal de manzanas
alargadas que se van colmatando rápidamente de edificaciones.
En
los años 40 también se acomete la ordenación
del cerro del Castillo, construyéndose el Monumento al
Sagrado Corazón de Jesús, que con sus instalaciones
religiosas anejas ocupa la plataforma central y oriental de
dicho cerro, significando la primera gran alteración
del solar histórico de la antigua fortaleza. También
se construye en la zona meridional del castillo (Barriada de
Nuestra Señora de Loreto) y en la zona norte, llegando
a los años 60 con el altozano totalmente edificado y
transformado. El antiguo fuerte queda totalmente destruido.
En
la década de los 60, por el efecto metropolitano de Sevilla,
San Juan se convierte en un barrio-dormitorio de la capital.
La localidad va ampliando su retícula urbana hacia el
suroeste (sobre el camino de Mairena del Alajarafe), hacia el
norte y hacia el sur.
En
la actualidad, San Juan se divide en dos sectores urbanos claramente
separados por el trazado de la Autovía de Sevilla a Coria
del Río, construida en la década de los 80. El
Barrio Bajo es el reducto originario (siglos XVIII y XIX), con
predominio de las construcciones tradicionales. Su pequeña
trama urbana se configura en torno a los caminos de enlace con
otros municipios aljarafeños (Gelves, Tomares, Mairena,
Bormujos), entre la falda meridional del cerro y el río.
El
Barrio Alto es la prolongación natural del núcleo
urbano hacia el suroeste, ya que el extremo oriental quedaba
cortado por el cauce del río Guadalquivir. Es un sector
de topografía más movida, ocupado con una trama
urbana muy geométrica, de alta densidad constructiva
y con tipologías modernas, o sea, con otra concepción
de la ocupación del espacio. A ambos lados del eje principal,
en todo este Barrio Alto, se suceden de forma paralela una serie
de calles rectas y largas, especialmente hasta el cruce con
la carretera de salida a Palomares del Río. A partir
de ahí, la trama se complica algo más, con calles
igualmente rectas y tipologías variadas (chalets adosados,
bloques de viviendas). Este crecimiento se ha efectuado cuesta
arriba, llegando un momento en que la edificación ha
alcanzado el límite municipal de Mairena, por lo que
se produce una continuidad edificatoria entre ambos pueblos
(barriada de Lepanto).
En
los terrenos situados al sureste de la población se localizan
instalaciones industriales y de equipamientos que ocupan grandes
extensiones de suelo: diversas industrias, el polideportivo
municipal, el Ayuntamiento, centros educativos, etc. En el sector
norte de San Juan, el suelo está destinado a diferentes
usos terciarios: la R.T.V.A., dos hipermercados, un hotel de
cuatro estrellas, etc.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la capilla de Nuestra Señora del Rosario, la
iglesia de San Juan Bautista (de estilo neomudéjar, 1.929)
y la de los Sagrados Corazones (el llamado Monumento, de los
años 40), así como los restos de murallas de lo
que fuera el alcázar musulmán y la hacienda de
Valparaíso.