Aquí fué la boda del pintor Murillo con Beatriz Cabrera. Sin embargo no le debió quedar a Murillo muy buen recuerdo del suceso, porque lo cierto es que en esta iglesia, no hay ningún cuadro suyo. Sí vemos en el retablo mayor una Virgen, Santa María con el Niño, un niño Jesús con cara de pillo, muy gracioso, y la Virgen seria y solemne, serena y dulce, en su pomposo vestido barroco.
En los altares vemos una Virgen del Rosario, un pequeño Cristo de la Humildad, un San Antonio Abad, todas del siglo XVIII, y en el salón parroquial dos imágenes espléndidas del siglo XVI, San Sebastián asaeteado, y Judhit.
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