Historia de Peñaflor
 

Peñaflor es el último (o el primero, según se mire ) pueblo sevillano ubicado a la orilla del Guadalquivir, al situarse en el extremo de la provincia de Sevilla, en el límite con Córdoba y, en concreto, muy cerca del pueblo de Palma del Río. Su término municipal se extiende desde la vega del Guadalquivir hasta las primeras estribaciones de la Sierra Morena sevillana, hacia el norte.

La población del municipio en 1.996 era de 3.930 habitantes, correspondiendo la mayor parte de ellos al núcleo de Peñaflor y una mínima parte, a los núcleos de Vegas de Almenara y La Vereda. Estos poblados de Colonización se crean durante los años 50 a partir del desarrollo de la zona regable del Bembézar, encontrándose el de La Vereda prácticamente abandonado, mientras que Vegas de Almenara ha mantenido su pujanza como poblado gracias a la cercanía al núcleo principal y a la carretera comarcal 431, principal eje de comunicación del municipio.

El origen del municipio es turdetano, como demuestran los numerosos restos arqueológicos y el antiguo nombre de Celti en tiempos de los fenicios. Ya por aquel entonces era Peñaflor un paraje importante para la pesca, tanto es así que tal vez fue en este lugar donde se crearon las primeras fábricas de conservas de pescado de toda España, para lo cual se utilizaban las técnicas fenicias importadas.

No obstante estos prolegómenos, los auténticos orígenes del pueblo se deben a la época de la colonización romana, cuando recibía el nombre de Cava Hispalensis y acuñaba moneda propia con las inscripciones de Municipium Celtitanum, Celtitam y Celsitam. Su ubicación estratégica propició su defensa, para lo que se construyeron murallas y un Castillo del que hoy queda la Torre del Homenaje. Este factor se incrementó en tiempos de los árabes cuando la villa atravesó uno de los momentos de mayor esplendor.

Tras la Reconquista, el territorio pasó a propiedad del Señorío de Baena, hasta que algo mas tarde se constituyó el Marquesado de Peñaflor. Como tal permaneció hasta el siglo XIX, en que obtuvo su independencia municipal como Ayuntamiento Constitucional.

El Río Guadalquivir ha sido y es elemento fundamental en la historia y en la propia estructura urbanística y socioeconómica del núcleo. A ello ha de unirse la presencia del ferrocarril cuyas vías discurren en paralelo al cauce y que junto al trazado de la carretera han determinado la estructura urbana de Peñaflor.

El núcleo originario de la villa actual, se situaba en torno al castillo, una vez que se abandona el área ocupada por la ciudad romana ubicada al oeste de la ciudad actual en un amplio perímetro en torno a la ermita de la Encarnación. Las expansiones posteriores toman una estructura lineal, apoyándose en los distintos trazados de la travesía de la carretera comarcal 431 que, con anterioridad a su trazado actual discurría en un principio por la calle Juan Carlos I y, mas tarde, por la calle Ramón y Cajal. Una vez superada por la edificación la carretera, las expansiones más recientes se han producido hacia el norte, en dirección al polideportivo y hacia el este, en torno a la carretera que se dirige al poblado de La Vereda.

Las distintas etapas de desarrollo urbano de Peñaflor han configurado una estructura actual muy compacta, únicamente rota en la zona este del pueblo debido a las prohibiciones de edificar en la zona del yacimiento arqueológico. La estructura lineal del núcleo ha ido transformándose en una estructura más ortogonal en el plano actual debido a los distintos trazados de la carretera que se han descrito en el párrafo anterior.

Entre la riqueza monumental que encierra el municipio, cabe destacar en primer lugar, el yacimiento arqueológico de Celti que ocupa una gran parte de la zona urbana más occidental del núcleo y que es objeto de continuas excavaciones arqueológicas de gran importancia.

Igualmente merece destacarse la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol construida en el solar de una precedente de tipo mudéjar que se vino abajo a causa del terremoto de 1.755. De la actual destacan su torre y su cúpula de hermoso estilo barroco sevillano.

Son de señalar también, el antiguo Convento franciscano de San Luis, de mediados del siglo XVIII, la ermita de Nuestra Señora de la Encarnación, de estilo barroco y la de Nuestra Señora de Villadiego, adosada a una torre medieval de planta octogonal y en cuyo interior, se observa una interesante colección de piezas romanas.

Por último, destacar los restos de la fabrica de harinas situada entre la vía de ferrocarril y el río que constituyen un digno ejemplo de arqueología industrial, muy escaso en la provincia y que aprovechaba un salto de agua para la generación de energía eléctrica.

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Peñaflor
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El escudo de Peñaflor está basado en las figuras de sus "antiguas monedas romanas".
En campo de plata, Dos "espigas" en su color natural y en medio de ellas un "pez de azur" aclarado de plata y sable.
Al timbre:
"Corona de marqués" en recuerdo de su pertenencia al marquesado de Peñaflor.
Superficie: 83 Kms².
Distancia a la capital provincial: 14 kms.
Alt. sobre el nivel del mar: 54 ms.
Población: 4.266 p.
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