El
uno de febrero Pedrera arderá por sus cuatro costados
cuando celebre su popular Candelaria
Los
vecinos de la localidad sevillana de Pedrera celebrarán
un año más una de sus fiestas con más arraigo
y tradición popular: la noche de las candelas, en honor
a la Virgen de la Candelaria.
Cientos
de hogueras esparcidas por las calles y plazas del municipio
reflejan un festejo que posee un carácter marcadamente
convivencial.
Una
de las fiestas con mayor arraigo popular de Pedrera es sin lugar
a dudas la de la Candelaria, en honor a la virgen del mismo
nombre, en la que los vecinos de este municipio de la sierra
sur sevillana, el primer día del mes de febrero en torno
a las seis de la tarde y hasta bien entrada la madrugada, salen
a la calle para concentrar sus esfuerzos personales y colectivos
en encender varios cientos de candelas por todo el casco urbano
local, algunas de enormes proporciones, sin dejar apenas plaza
ni calle libre del fuego.
Para
encender estas hogueras, los pedrereños queman principalmente
los ramones (las ramas que resultan de haber realizado la poda
de los olivares que circundan al municipio), tributando de esta
peculiar manera un sencillo homenaje a la Virgen de la Candelaria.
Aprovechando estas concentraciones populares, los vecinos suelen
aportar y asar en estos organizados fuegos todo tipo de alimentos,
fundamentalmente sardinas, chorizos y las carnes más
variadas, que consumen de forma conjunta en un clima de convivencia
vecinal alrededor del fuego que, en algunas hogueras, suele
concluir con la preparación de las típicas jayullas
o masa de pan muy fina frita en aceite de oliva, pestiños,
roscos y otros dulces acompañados de chocolate caliente
y aguardiente para sobrellevar el frío de la noche.
Todo
parece indicar que esta vieja tradición de las candelas,
recuperada en los últimos años de forma natural
por los vecinos de Pedrera, mezcla lo religioso y lo pagano
ya que con este festejo antiguamente se solía poner al
parroquiano en aviso previo sobre el cercano ayuno y abstinencia
cuaresmal, convirtiendo al fuego en un elemento purificador
del espíritu y del cuerpo. Otros comentarios tienden
a justificar esta fiesta como un recordatorio de las hogueras
que mantuvieron encendidas los pastores de Belén la noche
en que nació el Niño Jesús.
Hace
algunos años, una de las principales candelas colectivas
que ardían era la que se ubicaba a las puertas de la
iglesia parroquial de San Sebastián, en la plaza existente
ante el templo, si bien en los últimos años es
tal la cantidad de hogueras que se reparten por todo el casco
urbano que sería harto complicado destacar una en concreto.
La proliferación de fuegos en este día por toda
Pedrera nos ofrece la visión, fundamentalmente desde
la carretera comarcal que va hacia la vecina población
de Gilena, de que el pueblo está ardiendo por sus cuatro
puntos cardinales.
En
torno a los seis o siete camiones de arena son vertidos por
el ayuntamiento en aquellas calles donde se concentran las candelas
cuyos montones sirven como amortiguador del calor que desprenden
a fin de evitar daños en el asfalto. Por su parte, el
consistorio local también suele asumir unos días
antes el transporte de las ramas de olivo que, cuando llega
la tarde del día en cuestión, son prendidas por
el vecindario casi al unísono al toque de las campanas
de la iglesia. No obstante en los días previos a la fiesta
ya pueden ser vistos los acopios de ramones que los propios
vecinos suelen arrimar a las puertas de sus casas o en las aceras
de algunas calles y plazas.
Por
segundo año, la Concejalía de Cultura local ha
editado un cartel anunciador de esta fiesta para el que ha elegido
la imagen de una de estas candelas populares, concretamente
la realizada en la edición del año pasado en la
calle Nueva, en el centro urbano de Pedrera. Asimismo, se ha
realizado una hoja en la que se indican algunas recomendaciones
a seguir por los vecinos a fin de evitar posibles daños
y accidentes en los lugares donde se prendan hogueras. Entre
estas indicaciones, por ejemplo, destacar el que se evite hacer
candelas en la proximidad de árboles, tendidos eléctricos
o mobiliario urbano o que se extremen precauciones en cada fuego
sobre todo con los menores, facilitando al mismo tiempo los
teléfonos de la policía local y de la ambulancia
municipal para casos de urgencia. Además, el ayuntamiento
solicita en estos consejos la colaboración vecinal antes
y después de la fiesta, señalando con una cruz
en el suelo aquellos lugares en los que se haya decidido encender
un fuego o recogiendo y limpiando al máximo la zona una
vez haya concluido el festejo.
Para
los visitantes, teniendo en cuenta la cantidad de fuegos repartidos
por todo el casco urbano, el Ayuntamiento aconseja aparcar vehículos
a la entrada de la localidad, en la prolongación de calle
Santo Cristo, ya que es prácticamente imposible circular
por el viario del municipio.
La
fiesta de la Candelaria abre el calendario festivo de Pedrera
para el mes de febrero cuya siguiente cita obligatoria es su
Carnaval, uno de los más populares y concurridos de la
provincia, sobre todo en el Miércoles de Ceniza con su
Entierro de la Sardina, tal vez el momento más destacado
de esta otra fiesta local con el que concluye la misma.
Tanto
uno como otro acontecimiento festivo suele atraer a muchos visitantes
no sólo de los municipios del entorno sino también
de otras muchas localidades de provincias cercanas como Córdoba
y Málaga, quienes suelen disfrutar plenamente de ambos
festejos locales y descubrir la hospitalidad de este pueblo
de la sierra sur de Sevilla que demuestra que sabe vivir sus
fiestas de arraigo popular con una peculiar idiosincrasia.