El
municipio de Palomares del Río se localiza al suroeste
de la capital sevillana, en el límite oriental de la
comarca del Aljarafe y asomado sobre la vega del Guadalquivir.
Su población en 1.996 ascendía a 3.448 habitantes.
Estas
tierras ya fueron pobladas por los romanos y por los árabes,
existiendo restos arqueológicos que así lo demuestran.
Según algunos autores, el primer nombre de la localidad
fue Columbaria o Colomera, que significa "palomares"
y se mantendría hasta la llegada de los musulmanes. Estos
la llaman Rauz, que se traduce al castellano como "jardín".
La actual denominación proviene de tiempos de Alfonso
X el Sabio. La localidad alcanza cierto desarrollo a partir
del siglo XVI, gracias a su privilegiada ubicación junto
al río.
El
núcleo urbano se asienta en la cañada que se traza
entre el Guadalquivir y el Río Pudio. El desarrollo urbano
de Palomares no se ha producido sobre la cornisa (al este),
sino hacia el interior, en dirección al Río Pudio.
Las características topográficas han impedido
históricamente el crecimiento hacia el norte.
Las
primeras edificaciones del casco urbano fueron la hacienda de
Córdoba y la iglesia (anteriores al siglo XIV), parece
que asentadas sobre el antiguo núcleo árabe, y
la hacienda Las Cadenas (del siglo XIV), levantada en el cruce
de los caminos de Coria-Sevilla y Almensilla. En los siglos
XVII y XVIII se edifican otras haciendas olivareras alrededor
de la iglesia, hasta completar el número de seis. Queda
definido el caserío histórico, constituido por
la agrupación de las mismas, de la iglesia y de las viviendas
de los braceros que se construyen en su entorno, formándose
la Plaza y las primeras calles. A principios del siglo XX, el
casco urbano mantiene la misma estructura, localizándose
en el punto de encuentro de siete caminos rurales, los de San
Juan, Mairena, Almensilla, alto y bajo de Coria, Gelves y la
vía pecuaria Cordel de Ugena, constituyendo un auténtico
nudo de comunicaciones. A mediados de los años sesenta,
el casco tradicional sólo se había extendido algo
en las direcciones sur y suroeste, hacia Coria.
A
partir de 1.970 se producen importantes cambios en la ocupación
del territorio municipal. Surgen numerosas urbanizaciones destinadas
a segunda residencia, construidas tanto por actuaciones unitarias
de un promotor privado, sin continuidad física con el
casco antiguo y apoyadas en las principales carreteras (La Laguna,
Razo de Ugena, Pozoblanco, La Cerca, Río Grande, etc.),
como por la unión espontánea de pequeñas
promociones, constituyendo una especie de ensanche del casco
antiguo (San Francisco, Judío Grande, Judío Chico,
Cucadero, La Escobana, etc.). En todas ellas domina la tipología
de manzanas abiertas y viviendas unifamiliares aisladas, que
las diferencia claramente del resto del pueblo. Ocupan de forma
dispersa los sectores situados al oeste y al sur del casco urbano
tradicional, en las salidas a Coria y a Almensilla.
El
espacio urbano de Palomares se caracteriza actualmente por una
fuerte dualidad entre el casco histórico, organizado
alrededor de las edificaciones singulares de las haciendas (ocupan
más del 50 % de su superficie), y la gran extensión
de las urbanizaciones, poco articuladas funcional y tipológicamente
con aquél. Entre ambos sectores hay algunas áreas
de ensanche, situadas fundamentalmente al sur y suroeste del
casco, pero con un papel poco relevante en el conjunto de la
estructura urbana. El pequeño casco histórico
desaparece prácticamente oculto en la trama de nuevos
desarrollos residenciales que le rodean, basados en tipologías
estándar ajenas a las tradicionales.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la
Estrella (mudéjar, con reformas en los siglos XVII y
XVIII).