El
municipio de Montellano se localiza en el extremo meridional
de la provincia de Sevilla, siendo limítrofe con la de
Cádiz y perteneciendo a la comarca de la Sierra Sur.
En 1.996 disponía de una población de 7.064 habitantes.
Los
primeros asentamientos humanos en estas tierras se remontan
hasta la Edad del Bronce, antes de que pasaran por aquí
distintas civilizaciones (entre las que destacan la fenicia
y la romana). Tras el oscuro periodo visigodo, los musulmanes
recuperan el poblamiento, con varios asentamientos repartidos
por el territorio. Los conquistadores castellanos conservan
la aldea, ocupada sobre todo por pastores, siendo más
tarde entregada al Ducado de Osuna, a quien pertenece hasta
el final de los señoríos en el siglo XIX. Se convierte
en Villa por Real Privilegio de Carlos III en 1.788.
El
núcleo urbano se asienta en la ladera del Monte de San
Pablo, entre los 230 y los 300 metros de altitud. Los sectores
norte y este de la localidad presentan fuertes pendientes, lo
que supone una limitación física al crecimiento.
Los bordes oeste y sur tienen una topografía más
suave, siendo más apropiados para la expansión
de la población.
El
núcleo originario se sitúa en torno a la Iglesia
Parroquial (sector oriental de la población), contando
con manzanas alargadas en sentido este-oeste. La primera expansión
se produce hacia el sector occidental, la zona llana del pueblo
y cruce de caminos, con manzanas de formas y tamaños
variables. Posteriormente se producen crecimientos en otras
direcciones. Las promociones oficiales de viviendas han respetado
las tipologías tradicionales, no superando las dos plantas,
y localizándose en la zona sur, la históricamente
menos importante de Montellano. Los bordes septentrional y oriental
(incluyendo la barriada El Castillo) conforman un área
marginal, con una topografía difícil y peores
condiciones de habitabilidad.
La
carretera que une El Coronil con Coripe cruza Montellano de
noroeste a sureste, constituyendo el eje central del casco urbano.
Recientemente se ha construido una variante de la población.
Las actividades terciarias se concentran en una zona muy determinada
del centro de la localidad, mientras que los usos industriales
y los grandes equipamientos públicos lo hacen en la mitad
sur del núcleo.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la Iglesia Parroquial de San José (siglo XVIII),
la ermita del Cristo de los Remedios (siglo XIX) y, fuera del
casco urbano, el Castillo gótico de Cote (siglo XIV).