El
municipio de Marinaleda se sitúa en el sector sudoriental
de la provincia de Sevilla, en las tierras de transición
entre la Campiña y la Sierra Sur en la comarca de Estepa. Su población
en 1.996 era de 2.622 habitantes, de los que aproximadamente
las 2/3 partes residían en el núcleo principal.
La otra entidad de población del término es Matarredonda.
Los
primeros asentamientos existentes en estas tierras corresponden
al periodo calcolítico. Los orígenes de la localidad
están poco claros, ya que, según los distintos
autores, pueden ser romanos o árabes. Existen numerosos
restos de la presencia romana, como la calzada que enlazaba
las localidades de Astigi (Écija) y Ostippo (Estepa).
A ambos lados de dicha vía se extendían diversas
aldeas y villae, antecedentes de la tradición agrícola
del municipio. Del periodo árabe se tienen pocas noticias.
Tras la conquista cristiana del siglo XIII, este territorio
es entregado en señorío a la Orden de Santiago.
Felipe II lo dona al primer marqués de Estepa, permaneciendo
bajo su domino hasta la abolición de los señoríos
en siglo XIX. A principios del siglo XVII, y con origen en una
cortijada, Marinaleda va surgiendo como núcleo urbano
para el asentamiento de los jornaleros de las grandes fincas
cerealistas y olivareras de la zona.
La
localidad presenta una morfología claramente lineal,
a lo largo de la travesía de la carretera que le comunica
con El Rubio (al oeste-suroeste) y con Herrera (al este-noreste),
siendo mayor el desarrollo urbano al sur de dicha vía
que al norte. La trama urbana es irregular, tanto en la forma
de las manzanas como en el trazado viario. Existen algunos vacíos
urbanos en el interior de la población, que siguen dedicados
al uso agrícola.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza.