El
municipio de Mairena del Aljarafe se localiza al suroeste de
la capital sevillana, en plena comarca del Aljarafe. En 1.996
su población ascendía a 30.659 habitantes. Su
término se halla ocupado por numerosas urbanizaciones
residenciales de reciente construcción, tales como Ciudad
Aljarafe, Simón Verde, Cavaleri, El Marqués, etc.
La
presencia del hombre en estas tierras se remonta al menos hasta
época romana, de la que se conservan numerosos restos
arqueológicos correspondientes a explotaciones agrícolas
(villae). Tras su despoblamiento durante el periodo visigodo,
los musulmanes fundan la localidad de Maharana Al-Xaraf, que
en 1.247 es conquistada por Fernando III el Santo. Corresponde
en señorío al linaje de los Alvarez de Toledo,
más tarde Marqueses de la Granja y Condes de Cartaojal.
La
localidad tiene su origen en una villa romana, transformada
posteriormente en alquería musulmana y que, en época
cristiana, dará origen a dos haciendas que constituyen
el soporte del núcleo rural que necesita varios siglos
para convertirse en urbano. El primer paso para ello es la construcción
de una modesta iglesia mudéjar en el lugar que hoy ocupa
la Iglesia Parroquial. Los Alvarez de Toledo edifican junto
a ella una casa-palacio (la Casa Grande o de la Virreina) en
el cruce de los dos caminos más importantes, el que une
San Juan de Aznalfarache con Almensilla y el de Bormujos. El
desarrollo urbano se produce de forma lineal en dirección
a San Juan, estructurado en torno a dos ejes viarios fundamentales,
y con manzanas de gran tamaño.
El
asentamiento no puede considerarse urbano hasta finales del
siglo XVIII, cuando se conforma un núcleo central con
varios edificios representativos, la nueva Iglesia Parroquial,
la Casa Asián, la Casa Grande y La Prusiana. El territorio
es ocupado de forma dispersa por explotaciones agrarias señoriales,
polarizadas en torno a los caseríos de las haciendas
(Los Rosales, Simón Verde, Valle Colorado), ajustándose
los caminos a los límites de los distintos dominios.
La abolición de los señoríos en el siglo
XIX provoca el progresivo abandono de las grandes casas, orientándose
el desarrollo hacia la construcción de viviendas modestas,
que van colmatando los bordes de las grandes manzanas formadas
por los caminos. Todo ello ha conformado un núcleo que
nunca ha perdido del todo su carácter rural, al estar
compuesto por cuatro grandes manzanas irregulares, con corrales
en sus zonas centrales. Durante la primera mitad del siglo XX
no se operan cambios significativos. Se construye fundamentalmente
en la fachada exterior de las calles perimetrales y a lo largo
de los caminos de San Juan, Almensilla y Palomares.
El
verdadero desarrollo urbano se produce a partir de los años
60. El fuerte impacto metropolitano de Sevilla provoca que el
crecimiento de San Juan de Aznalfarache hacia el suroeste invada
el término de Mairena, originando la barriada de Lepanto
y el primitivo Simón Verde. El proceso urbanizador ha
continuado en las décadas posteriores, llegando a colmatar
casi por completo el sector nororiental del término.
Tomando como base los núcleos de las haciendas olivareras
han ido surgiendo urbanizaciones y barriadas como Ciudad Aljarafe,
Cavaleri, Ciudad Expo, Las Brisas, El Almendral, El Valle Blanco,
etc. La mayoría de ellas se localizan en ambas márgenes
del antiguo camino de San Juan a Mairena o en el entorno de
la carretera de San Juan a Palomares del Río, y en continuidad
urbana con el núcleo de San Juan. Las tipologías
constructivas son variadas: viviendas plurifamiliares en bloques,
unifamiliares adosadas, unifamiliares aisladas, etc. y con predominio
de las manzanas abiertas.
En
el límite oriental del término, junto a la localidad
de Gelves y asomada al borde de la cornisa del Aljarafe se encuentra
la urbanización Simón Verde, formada por chalés
unifamiliares de alto nivel. Al sur del núcleo histórico
también han surgido las urbanizaciones Estacada del Marqués
y Puebla del Marqués, en la salida de la carretera de
Palomares. Finalmente, en el extremo septentrional del término,
se localiza el polígono industrial P.I.S.A., que ocupa
una gran extensión. Todo este complejo sistema urbano
se conecta interiormente y con los municipios aledaños
por medio de una amplia red de carreteras, en la que destacan
la nueva vía que conecta la Autovía de Coria con
Mairena del Aljarafe (llegando hasta las proximidades del núcleo
histórico) y la antigua carretera de San Juan a Mairena,
que ejerce como eje estructurador de buena parte de los citados
desarrollos urbanos.
Mientras
tanto, el núcleo principal ha tenido un desarrollo paralelo.
En los años 60, en la salida del centro urbano hacia
San Juan, se urbanizan el entorno de Villa Campoalegre y el
de la Hacienda Los Rosales, a la vez que, en el extremo suroeste,
surge Eurolivas, adoptando el núcleo una morfología
muy alargada. El crecimiento se intensifica y se crean nuevas
barriadas periféricas (Nuestra Señora del Rosario,
en la salida de Almensilla), a la vez que se acomete la construcción
de algunos bloques en altura, como en el solar de la Casa Grande.
El
pequeño casco histórico de Mairena permanece oculto
en su trama, ahogado por los nuevos desarrollos urbanos basados
en tipologías estándar, ajenas al núcleo
tradicional. La ausencia histórica de un espacio urbano
significativo desde el punto de vista formal, ha podido ser
el antecedente del desarrollo disperso de los últimos
años.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
cabe destacar la Hacienda Porzuna y la Iglesia Parroquial de
San Ildefonso.