En
el extremo más oriental de la provincia de Sevilla, dentro
del conjunto de la Sierra Sur sevillana y, en concreto, en la
comarca de la Sierra de Estepa, se encuentra situado el municipio
de Lora de Estepa, apoyado en la vía de conexión
entre las provincias de Sevilla y Málaga.
Se
trata, sin duda, de uno de los municipios con menor población
de la provincia, ya que ésta se cifraba en 1.996 en 741
habitantes. Todos ellos se agrupan en el núcleo principal,
que dista 116 kilómetros de la capital y se sitúa
a una altitud de 447 mts. sobre el nivel del mar.
El
origen del núcleo como población estable, se puede
situar en el periodo de la colonización romana, época
en la que Lauro ( nombre con que la bautizaron los romanos )
se diferenciaba de las distintas poblaciones coloniales, al
ser su función principal la de ciudad de ocio. Ello,
junto a sus múltiples relaciones con las plazas de Ostippo
y Ventippo, le otorgaron un periodo de gran relevancia en su
entorno. Tras una época de decadencia durante los años
posteriores, fueron los musulmanes quienes vinieron a rehabilitar
su esplendor a partir del siglo VIII, convirtiéndola
en una importante villa, en la que la principal actividad era
la agricultura. Con la llegada de los cristianos, se insertó
en la dotación de las propiedades de Estepa, quedando
por tanto, bajo la custodia de la Orden Militar de Santiago
hasta que Felipe II, a mediados del siglo XVI, la entregó
al primer marqués de dicha ciudad, un pariente del cual,
Juan de Córdoba, vivió en Lora con lo que la villa
comenzó a obtener más potencia hasta su independencia.
Es
muy difícil precisar la evolución histórica
del núcleo urbano de Lora de Estepa, puesto que a un
pequeño núcleo compacto, con estructura urbana
típica de pueblo-calle orientado de norte a sur, se le
añaden unas pequeñas expansiones al suroeste y
oeste, ésta última consistente en equipamientos
comunitarios, y un conjunto de edificaciones diseminadas que
se extienden en dirección noreste desde el núcleo
hasta el trazado de la Autovía A-92. Es sin duda, el
carácter eminentemente agrícola de este núcleo
el que ha configurado la estructura dispersa del núcleo
en su zona noreste, al ubicarse las viviendas en las pequeñas
parcelas de regadío del entorno de la villa.
Desde
el punto de vista monumental, únicamente es de destacar,
la iglesia de San Miguel, que se trata de un edificio de una
sola nave cubierta con una bóveda de cañón
y otra más moderna en el costado izquierdo. Podría
fecharse el templo hacia finales del siglo XVIII, aunque son
abundantes sus reformas posteriores.