La
abundancia de restos arqueológicos en la Mesa de Setefillo,
atestiguan el poblamiento tartésico a partir de los inicios
de la Edad del Bronce, hacia el 1700 a.c., continuado por otros
asentamientos ibéricos en el núcleo urbano loreño
yen las vecinas Mesas del Almendro y de Lora (Lora lo vieja),
marcan el comienzo de la historia local. A fines del siglo III
a.C. los romanos se establecen en la comarca y con el nombre
de Axati convierten a Lora en un gran centro productor-exportador
de aceite de oliva. El emperador Vespasiano le concede el derecho
latino y pasa a ser un Municipium Flovium. Aunque se carecen
de dalos fiables, la Época
visigoda debió tener una cierta importancia en la zona
a juzgar por el número de restos funerarios hallados.
Algunos autores atribuyen a este periodo el origen del actual
nombre de Lora por la abundancia de laurel. La Lawro árabe
siguió siendo un núcleo de población importante
y un centro defensivo notable entre Córdoba y Sevilla
según cuentan los cronistas contemporáneos.
Fernando
III de Castilla la conquista a mediados del siglo XIII, donándola
inmediatamente ala Orden Militar de San Juan de Jerusalén
o de Malta, cuyos caballeros habían contribuido decisivamente
a su rendición. Con estos territorios la Orden organizó
un pequeño señorío que acabó configurándose
en una Bailía y varias encomiendas, cuya copitalidad
residía en la villa de Lora.
Lora
del Río va a alcanzar su máxímo esplendor
a lo largo del siglo XVIII, reflejado en la construcción
de importantes edificios públícos (Ayuntamiento],
religiosos (Iglesia de Nuestro Padre Jesús) e incluso
privados (Casa de los Montalbo, Casa de los Leones).
A
lo largo del siglo XIX se van a producir importantes cambios'en
la villa de donde surgirá la Lora moderna que hoy se
conoce, aunque será ya en nuestro siglo cuando, gracias
a la implantación de nuevos regadíos y a la llegada
de inmigrantes de otras regiones, Lora se recupere e inicie
un proceso de crecimiento. En Lora, con la colonización
agraria de los años 60, se crearon dos nuevos poblados:
Setefilla y El Priorato. Este crecimiento le ha llevado a estabilizar
una población en torno a los 20.000 habitantes. RESTAS
CULTOS Y FIESTAS EN HONOR A LA VIRGEN DE SETEFILLA
La
devoción a Nuestra Señora de la Encarnación,
venerada desde la Edad Media en la que fuera Iglesia Prioral
de Nuestra Señora Santa María, situada a dos leguas
de Lora en el poblado de Setefilla, hoy célebre Santuario,
ha dado lugar desde
la segunda mitad del siglo XVI; y finalmente, cada 17 de Mayo,
o en la fecha más próxima a ésta, la celebración
de una Función de Acción de Gracias ante la Sagrada
Imagen, que conmemora el acontecimiento prodigioso de la Señora,
acaecido en la Venida del 17 de Mayo de 1925.
La Virgen de Setefilla fue proclamada por la Iglesia, Patrona
Litúrgica de la villa de Lora del Río y poblados
de su término, el 8 de Septiembre de 1987, día
en que también fue Coronada Canónicamente, tras
largo y laborioso proceso emprendido por su Muy Antigua Hermandad
Mayor, cauce y expresión de la devoción loreña.