El
municipio de La Puebla de los Infantes se sitúa al noreste
de la provincia de Sevilla, siendo colindante con la de Córdoba.
Se localiza en el espacio de transición entre la Vega
del Guadalquivir y las primeras estribaciones de la Sierra Norte,
a cuyo Parque Natural pertenece una pequeña parte del
término. En 1.996 contaba con una población de
3.591 habitantes.
Estas
tierras han sido ocupadas por el hombre desde tiempos muy remotos,
como lo atestiguan los restos arqueológicos hallados.
Por este estratégico emplazamiento han ido pasando diferentes
culturas, siendo para algunos autores el lugar donde se encontraba
la localidad celta de Celsita, que sería transformada
en campamento militar por los romanos. Otros expertos opinan
que aquí se hallaba la ciudad de Mulva. En cualquier
caso, los visigodos llaman a la población Cañebolo,
denominación que permanece durante el dominio musulmán,
en el que vive un periodo de decadencia. Comienza a recobrar
su esplendor a partir de la conquista castellana, realizada
por Fernando III el Santo a mediados del siglo XIII. En el Repartimiento
de Sevilla, Alfonso X el Sabio concede estas tierras a sus hermanos
y descendientes ("los infantes"), otorgándoles
una Carta Puebla. En el siglo XVII, Felipe IV crea el Vizcondado
de La Puebla de los Infantes, que en la centuria siguiente evoluciona
a Marquesado.
El
núcleo urbano se localiza en una altiplanicie que hace
las veces de valle rodeado de montañas, siendo estructurado
por un eje este-oeste, que constituye la travesía de
las carreteras que le comunican con Constantina y Lora del Río
(al oeste) y con Peñaflor (al este).
El
asentamiento originario se corresponde con el sector de manzanas
irregulares de pequeño tamaño existente al sur
del núcleo, que se corresponde con la zona más
alta del mismo. Los desarrollos históricos posteriores
se han producido fundamentalmente hacia el norte, hasta alcanzar
y más tarde superar el trazado de la citada travesía
este-oeste. En el extremo septentrional se localizan los grandes
equipamientos públicos de carácter deportivo y
educativo.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las
Huertas, la ermita de Santa Ana y los restos del castillo.