El núcleo originario fundado por la Corona sufre escasas expansiones posteriores, siendo las más importantes, las de los últimos 50 años, en torno al Camino del cementerio, en la zona deportiva, en el Barrio Nuevo y algunas pequeñas expansiones hacia el sur que se han visto limitadas recientemente por el trazado de la autovía A-4 Madrid-Cádiz.
La morfología urbana de la villa se caracteriza por un núcleo originario con una estructura perfectamente ortogonal apoyada en la antigua travesía de la carretera nacional IV que delata su origen como ciudad previamente planificada. Esa estructura se mantiene en algunas de las expansiones recientes si bien, en la zona noreste del núcleo, la trama urbana es radiocéntrica formando una cuña triangular delimitada por el Camino del Cementerio y el del Cortijo de Pablo Olmo, en los que se apoya esta expansión.
Dadas las excelentes condiciones agrícolas de la zona, las industrias derivadas de la agricultura y las cooperativas agrícolas que ocupan la zona este del núcleo, determinan la expansión urbana en esta dirección.
La Luisiana exhibe un importante patrimonio artístico. En arquitectura civil sobresale la Casa de Postas, del siglo XVIII en estilo barroco culto y la Posá. Ambas existían ya en el momento de la fundación de la ciudad y, junto a ellas, habría que destacar el edificio del Ayuntamiento, ubicado en el antiguo Pósito Municipal.
En arquitectura religiosa destacan la Iglesia de la Purísima Concepción en La Luisiana y la Iglesia de El Campillo. La primera de ellas es una obra barroca con retablo mayor del siglo XVIII presidido por una Inmaculada de la misma época. La segunda de ellas presenta estilo colonial en su exterior.