Sobre
las fértiles tierras de la comarca sevillana de La Campiña,
y regada por el Corbones y el riachuelo de Madre Vieja, se sitúa
la villa de La Campana.
La
población total del municipio en 1.996 ascendía
a 5.260 habitantes.
Este
municipio data, como lugar de asentamiento y población,
de tiempos remotos; al parecer, los orígenes de La Campana
se remontan a la Edad del Bronce.
No
se vuelven a tener referencias históricas del lugar hasta
el siglo XIII. Precisamente con los primeros años de
la Reconquista surge el nombre de la población, ya que
se fortificó la linea defensiva de la Banda Morisca,
en prevención de incursiones de los musulmanes de Granada
colocándose campanas en ciertas torres para dar posibles
alertas. Otra versión propone que el nombre es procedente
de la comarca en que se halla, Campanna o Campiña. En
cualquier caso, el poblado se constituyó como villa en
el siglo XV. Fue el rey Juan II el que la entregó a Miguel
Bocanegra, quien a su vez la dio como dote a su hija cuando
contrajo matrimonio con el Conde de Arcos. De esta familia pasó
luego a la real tras la boda de una hija del Conde de Arcos
con Don Martín de Córdoba. La infanta Doña
Juana, hermana de Felipe II, la vendió al Marqués
de Villanueva del Río quedando para esta familia hasta
la supresión de los señoríos en el siglo
XIX, cuando se organizó como Ayuntamiento Constitucional.
La villa de La Campana ha evolucionado urbanísticamente
a partir de un núcleo originario amurallado, de muy amplias
proporciones para el tamaño actual del pueblo y que,
muy probablemente, no se consolidó por la edificación
hasta tiempos muy recientes (probablemente, principios de siglo).
A partir de la consolidación de dicho núcleo originario,
el núcleo se ha expandido en los últimos años,
en dirección este, con la Barriada Ruiz Alarcón
y las edificaciones en torno a la Piscina Municipal.
La
estructura urbana que presenta actualmente el núcleo,
es básicamente ortogonal a partir de dos grandes ejes
perpendiculares, en cuyo centro se sitúa la plaza en
que se ubican la Iglesia de Santa María la Blanca y el
Ayuntamiento. Esta trama urbana ha determinado un conjunto de
grandes manzanas en el núcleo originario orientadas,
en unos casos, de noroeste y sureste, y en otros, de suroeste
a noreste. En las expansiones mas recientes la trama urbana
se mantiene con una estructura ortogonal, si bien, se configuran
manzanas de tamaño mas reducido.
El
contenido monumental de La Campana se limita, como suele suceder
en muchos otros pueblos de la geografía sevillana, a
sus iglesias. Una de ellas es la de Santa María la Blanca,
neoclásica del XIX. La Iglesia de San Sebastián,
por su parte, era el antiguo Convento de San Francisco del siglo
XVIII, época a la que pertenecen sus múltiples
y variadas obras de arte. Finalmente se encuentra la Iglesia
de San Lorenzo, pequeña construcción también
del siglo XVIII.