Los
orígenes del núcleo se sitúan en la época
prerromana cuando los herederos de la civilización tartesia
fundaron la Balbibilis Turdetana. Su denominación actual
procede del árabe Al-Gaba, término equivalente
a "bosque". Este nombre se mantuvo en tiempos de Don
Fadrique, a quien se asignó la población tras
la Reconquista sí bien, tras su muerte, pasó a
poder real. Fue Felipe II quien creó el Marquesado de
La Algaba para contrapesar la penuria económica de su
Hacienda, quedando sujeta la villa a este Señorío
hasta el siglo XIX en que se constituyó su Ayuntamiento
Constitucional.
El
núcleo originario de la población está
constituido por un recinto amurallado amplio para las características
de la población y que ha sido superado por la edificación
recientemente. Así, junto a los límites del casco
tradicional, se ubican barrios construidos en las décadas
de los 50, 60 y 70, tendiendo las edificaciones mas recientes
( décadas de los 80 y 90 ) a ocupar los espacios agrícolas
situados entre 3 límites físicos que claramente
delimitan el espacio urbano, que son: el río Guadalquivir,
la carretera comarcal 431 y la carretera Santiponce - La Algaba.
La
trama urbana actual, no presenta una estructura claramente definida,
aunque pueden distinguirse varios ejes radiales que surgen del
borde del casco tradicional, a partir de los que se ha estructurado
el crecimiento de la ciudad. El mas claro de estos ejes es el
que se dirige hacia el norte, a partir del cual se han organizado
las expansiones mas recientes (entorno de plaza de toros).
El
semblante monumental de La Algaba muestra dos edificios principales,
la Iglesia de Santa María de las Nieves, de estilo gótico-mudéjar
y que contiene hermosas bóvedas de crucero, y la Torre
de los Guzmanes que, con una altura de 27 metros, fue concebida
como edificación defensiva allá por el siglo XV.
Tres plantas enlazadas por escaleras se cubre de bóvedas,
siendo la parte más interesante desde el punto de vista
estilístico el conjunto de ventanas: de arco rebajado,
de ojiva, trilobuladas o polilobuladas. El remate almenado corona
este bien conservado monumento ubicado en pleno centro tradicional
del núcleo.
Por último, es de señalar, la ermita de La Concepción,
en el barrio de El Aral, que fue totalmente restaurada en 1.929
y que conserva interesantes esculturas como la de la Virgen
de la Concepción, del siglo XVIII, y la de San José,
perteneciente a la escuela de Martínez Montañés.