El
municipio de Isla Mayor (antes del año 2000 denominada
Villafranco del Guadalquivir) se localiza en el cuadrante suroccidental
de la provincia de Sevilla, en terrenos pertenecientes a las
Marismas del Bajo Guadalquivir. Parte de su término se
incluye en el ámbito del Parque Natural del Entorno de
Doñana. En 1.996 contaba con 6.022 habitantes, entre
los cuales se encontraban también los residentes en el
poblado de Alfonso XIII.
El
núcleo principal está situado cerca de la desembocadura
del Guadalquivir, dentro de la Isla Mayor, que en la antigüedad
estuvo ocupada por el Lacus Ligustinus. Los continuos arrastres
de materiales del río y las mareas fueron formando una
isla fangosa en la desembocadura, al tiempo que se iba conformando
la marisma. El núcleo urbano se halla completamente rodeado
de canales y de zonas destinadas al cultivo del arroz.
En
1.253 Alfonso X el Sabio concede la Isla Mayor al Concejo de
Sevilla y en 1.272 a los moradores de La Guardia (la actual
Puebla del Río), volviendo posteriormente a su primitivo
poseedor. Desde hace algunos siglos estas tierras de marismas
han sido aprovechadas para la explotación ganadera por
los habitantes de las poblaciones circundantes. Poco a poco
los pastores fueron construyéndose pequeños refugios
("hatos"), originando un poblamiento disperso en la
Isla. En el siglo XIX es comprada por el marqués de Casa
Riera. Aunque llega al siglo XX casi virgen, la ocupación
agraria de la marisma se realiza rápidamente. En 1.926,
la Sociedad de las Islas del Guadalquivir (de capital inglés
y suizo) compra las tierras al marqués e inicia su proceso
de transformación con las primeras plantaciones de arroz.
A partir de 1.937, Rafael Beca Mateos, por encargo del general
Queipo de Llano, le da un nuevo impulso al cultivo marismeño.
En ese momento, el poblado de Alfonso XIII va centrando el poblamiento
disperso de la Isla. Para completar la colonización de
la marisma, se instalan, cinco kms. al suroeste de dicho poblado,
un economato y una cantina, que abastecen a los jornaleros de
los arrozales. Así nace lo que todavía se conoce
popularmente como El Puntal. En un principio, el poblamiento
es estacional, coincidiendo con la campaña arrocera,
para luego hacerse más estable. En 1.956 se instala una
fábrica de papel en lo que pasa a denominarse Villafranco
del Guadalquivir, que se independiza de Puebla del Río
en 1.994.
Villafranco
presenta la típica morfología de los poblados
de colonización, con un predominio de las calles de trazado
regular. Su trama viaria se halla estructurada en gran medida
por la avenida que lo cruza en dirección aproximada norte-sur.
Las manzanas residenciales de edificación tradicional
se extienden por gran parte de la localidad, especialmente en
los sectores central y septentrional de la misma. En la zona
occidental existen varias promociones de bloques plurifamiliares.
En los sectores más periféricos se localizan las
instalaciones complementarias relacionadas con la explotación
arrocera, así como los equipamientos de carácter
público (colegios, instalaciones deportivas, etc.).
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan las iglesias de San Rafael y de Nuestra Señora
del Carmen (esta última situada en el poblado de Alfonso
XIII).