El
municipio de Huévar se localiza en la cuenca del río
Guadiamar, en el extremo occidental de la provincia de Sevilla,
siendo limítrofe con la de Huelva. En 1.996 contaba con
una población de 2.308 habitantes. El núcleo urbano
se halla situado en la mitad meridional del término,
en lo que se conoce como segundo cinturón del Aljarafe.
Los
orígenes de esta localidad se remontan a la época
de colonización romana (siglo I a.C.), en la que se debió
edificar un campamento militar (castra) sobre un anterior asentamiento
turdetano. La población, entonces denominada Erbas, sería
también un enclave agrícola dedicado al cultivo
de olivos y cereales. Con la llegada de los bárbaros
del norte, se produce su decadencia, de la que se recupera durante
el dominio musulmán. En este periodo florecen en la región
las alquerías, destacando la de Güebar, que llega
a fusionarse con otras hasta constituir un núcleo de
cierta importancia. Las tropas cristianas de Fernando III el
Santo la conquistan a mediados del siglo XIII en su marcha hacia
la capital del reino. Hasta el siglo XIV permanece bajo jurisdicción
realenga, ya que es entregada al Cabildo hispalense, pasando
posteriormente a manos de la familia Guzmán, los Condes
de Niebla. Este dominio señorial dura hasta el siglo
XIX, en que se constituyen los ayuntamientos independientes.
Los
condicionantes al crecimiento urbano de Huévar son la
Autopista del V Centenario (A-49) y la línea de ferrocarril
Huelva-Sevilla, que discurren respectivamente al norte y al
sur del núcleo. Desde la ejecución de la A-49,
la funcionalidad de la carretera SE-639 ha quedado circunscrita
a un ámbito estrictamente local, como elemento estructurante
del término municipal, por el cual discurre en dirección
suroeste-noreste. Esta carretera presenta a su paso por el núcleo
urbano un trazado tortuoso y fraccionario.
El
asentamiento originario, localizado en el sector nororiental
de la actual población, presenta un claro desarrollo
sobre dos ejes principales (norte-sur y este-oeste) sobre los
que se consolida la edificación con una estructura radiocéntrica
y un trazado de pequeñas manzanas irregulares. Tras la
conquista cristiana se construyen la iglesia y el castillo,
que fortalecen la morfología radiocéntrica del
periodo musulmán. Entre los siglos XVI y XIX Huévar
consolida su carácter urbano e incrementa su perímetro,
sobre todo en dirección sur, con manzanas de mayor tamaño.
En el siglo XX se produce un desarrollo más irregular,
condicionado por las vías de comunicación y por
la escasa pendiente. El crecimiento es lento y no altera la
morfología tradicional del casco urbano. En los años
sesenta, el Estado crea el Barrio Nuevo, con una tipología
que seguirá en posteriores actuaciones. El desarrollo
de los últimos años se dirige hacia el suroeste,
a lo largo del eje de la carretera de salida hacia Pilas y Carrión,
teniendo como límite meridional la línea de ferrocarril
Sevilla-Huelva. Este crecimiento, con manzanas regulares, se
produce siempre al norte de dicha vía.
En
la morfología actual se pueden distinguir claramente
dos zonas: el casco antiguo, con un desarrollo radial en torno
a la Plaza de España, formado por manzanas irregulares;
y las posteriores áreas de crecimiento, a ambos lados
de la carretera que une Huévar con Pilas y con Carrión,
con actuaciones muy regulares, manzanas reducidas y trama viaria
en retícula ortogonal. Este sector suroccidental comprende
entre otras la barriada Los Príncipes. La urbanización
San José, situada al noreste de Huévar y al sur
del trazado de la A-49, está separada físicamente
del núcleo y cuenta con viviendas aisladas (tipo ciudad
jardín). Al norte de la autopista han surgido otros chalés
dispersos.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la
Asunción (siglos XV-XVIII), la capilla de la Virgen del
Rocío, el palacio del Marqués de Villavelviestre,
el palacio-hacienda de La Motilla, la Casa de la Cultura, el
Ayuntamiento, y diversas haciendas (San Pedro, Villa Amalia,
La Carraca, Characena, Espechilla).