El
municipio de Gines ocupa uno de los lugares más privilegiados
de la zona aljarafeña más cercana a la capital
hispalense, estando limitado su término municipal por
los de Valencina de la Concepción, Espartinas, Bormujos
y Castilleja de la Cuesta, siendo uno de los municipios de menor
superficie de la provincia y que contaba en 1.996 con una población
de 8.634 habitantes, todos ellos agrupados en la única
entidad de población existente en el municipio.
Desde
tiempos remotos, el término se vió ocupado por
diversos pobladores como los tartesios, a quienes se atribuye
la primitiva fundación. Los romanos, muy posteriormente,
reutilizaron este poblado y lo llamaron Abnega. No obstante,
esta denominación cambió en época de César
en que se rebautizó como Vergelium Iulii Genitoris o
Vergentum Iulii Genius, según afirma García de
Diego como argumento para la evolución toponímica
hasta Gines. Escasas o nulas noticias se tienen de la época
visigoda, que culminó con la ocupación árabe
a principios del siglo VIII. Éstos, que restauraron la
grandeza de muchas villas renombradas de época romana,
hicieron lo propio con la que nos ocupa.
A
mediados del siglo XIII, el rey Fernando III ocupa la ciudad
y la rebautiza como Camero, nombre que no fue aceptado por la
población que mantuvo el anterior de Genis, del que derivó
hasta su forma actual. Una vez bajo el dominio castellano fue
villa realenga hasta que se concedió al linaje de los
Zúñiga, lo que ocurrió en torno al siglo
XIV. En el siglo XVI pasó a la de los Guzmán a
la que se vió ligada hasta el siglo XIX.
El
núcleo originario de la población se sitúa
en el entorno del Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora
de Belén, centro desde el que surgen 4 caminos tradicionales
que se cruzan en foema de aspas. Las expansiones más
recientes multiplican con mucho la superficie del núcleo
originario al haberse convertido el municipio en uno de los
más receptores de población de la capital.
La
estructura urbana actual es muy compleja, siendo únicamente
la antigua travesía de la carretera de Huelva el único
eje que, de alguna forma, articula el espacio urbano. A ello
se une la diversidad de las tipologías edificatorias
empleadas en las nuevas expansiones y el hecho de que cada una
de ellas ha ido surgiendo sin una planificación general
de la ciudad.
A
pesar de tratarse de un término de reducidas dimensiones,
Gines conserva una satisfactoria dotación monumental.
De sus Haciendas, las más destacadas son las del Santo
Angel, del siglo XVIII aunque muy retocada en el siglo XIX.
Tambien resulta interesante el antiguo Palacio del Conde de
Gines, de finales del XVII y transformado en el siglo siguiente.