El
municipio de El Cuervo se localiza en el extremo meridional
de la provincia de Sevilla, siendo limítrofe con la de
Cádiz. Sus tierras ocupan el espacio de transición
entre la Campiña y las Marismas. En 1.996 contaba con
7.588 habitantes.
La
historia de esta localidad ha estado íntimamente unida
al municipio de Lebrija, al que ha pertenecido hasta hace poco
tiempo. La presencia humana en esta región se remonta
hasta el Neolítico y la Edad del Bronce, aunque en sus
orígenes los terrenos de las actuales marismas del Bajo
Guadalquivir se encontrarían bajo las aguas del llamado
Lacus Ligustinus. En época romana se sitúa en
una encrucijada de caminos con la calzada denominada Via Augusta.
Tras el paso de los árabes, la zona es conquistada por
las tropas cristianas de Fernando III el Santo a mediados del
siglo XIII, aunque con posterioridad los musulmanes intentan
recuperarla en varias ocasiones. En esta época, el lugar
ya era conocido como El Cuervo, siendo nombrado así en
el repartimiento de tierras efectuado por Alfonso X el Sabio
para intentar su repoblación. A principios del siglo
XX, el Ayuntamiento de Lebrija la denomina Aldea de Rodalabota.
La independencia municipal se alcanza en 1.992.
El
núcleo urbano se localiza en una zona de topografía
sensiblemente llana. No hay impedimentos físicos que
condicionen el desarrollo urbano, salvo una pendiente algo mayor
en el sector noroccidental. El límite provincial, en
cambio, que rodea a la población por el sur, mediatiza
a nivel administrativo su crecimiento.
El
Cuervo es una localidad de reciente creación. Su origen
y desarrollo urbanos están ligados a la carretera N-IV
(Sevilla-Cádiz), que lo atraviesa casi de norte a sur
por su sector occidental, así como a la existencia de
la Casa de Postas, base del asentamiento y una de las pocas
edificaciones existentes a finales del siglo XIX. Se usaba como
lugar de aprovisionamiento de caballos para los correos y como
posada. El núcleo central de la población viene
determinado por la existencia de aquella infraestructura viaria
y de la red de caminos rurales tradicionales. El Cuervo experimenta
la mayor parte de su desarrollo entre 1.900 y 1.960, en ambas
márgenes de la carretera, aunque sobre todo al este de
la misma. A partir de esa fecha, se producen crecimientos lineales
hacia el norte, el sur y el este y se rellenan algunos vacíos
interiores, por lo que en la actualidad la localidad presenta
una forma bastante compacta.
Es
un establecimiento de carácter semiespontáneo,
construido por jornaleros y vendimiadores. La mayoría
de las edificaciones se levantan sobre pequeñas parcelas
agrícolas, con tipologías autoconstruidas (inicialmente
chozas). El crecimiento se ha realizado de forma algo caótica
e irracional, especialmente en la expansión de la barriada
El Gamo. La calle Fernando Cámara Gálvez estructura
en buena medida el núcleo, cruzándolo de noroeste
a sureste (en perpendicular a la carretera).
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la Casa de Postas ("El Molino", del siglo
XVIII), la ermita de la Virgen del Rosario y la parroquia de
San José (1.928).