El
municipio de El Rubio se sitúa en el sector sudoriental
de la provincia de Sevilla, en las tierras de transición
entre la Campiña y la Sierra Sur. Su población
en 1.996 ascendía a 3.702 habitantes.
Tras
el paso de los fenicios, estas tierras conocen la colonización
romana, durante la cual la región vive una etapa de esplendor,
estando situada en el trazado de la calzada que unía
las ciudades de Astigi (Ecija) y Ostippo (Estepa). En esta época
existen muchos poblados o villae agrícolas en las cercanías
de la actual población, que son saqueadas por los vándalos
en el siglo V. Según algunos autores, el nombre de la
localidad puede tener relación con una de aquellas villae,
la llamada Fundus Rubeus. Durante los periodos visigodo y árabe,
de los que no existen muchos datos históricos, la aldea
se va despoblando. En 1.248, la localidad es conquistada por
las tropas castellanas de Fernando III el Santo, siendo concedida
a la Orden de Santiago en 1.267. En el Repartimiento de Ecija
se concede la aldea de Monclova al caballero Pascual Jiménez
Rubio, que según otros expertos pudiera haber dado nombre
a la población (Puebla del Rubio). Alrededor del cortijo
se van edificando nuevas casas para albergar la creciente población,
especialmente desde el siglo XVII. La cortijada pasa más
tarde a manos del ducado de Osuna, a quien pertenece hasta la
abolición de los señoríos en el siglo XIX.
El
núcleo originario es el sector de forma almendrada situado
en el centro de la población, en torno a la iglesia y
el Ayuntamiento. Los posteriores desarrollos urbanos se han
apoyado en los diferentes caminos o carreteras que comunican
El Rubio con las localidades y campos de cultivo circundantes.
Los mayores crecimientos se han producido hacia el sur-suroeste
(en dirección a Osuna) y hacia el norte, y en menor medida,
hacia el este-noreste, en dirección a Marinaleda. En
este último sector, el núcleo urbano se encuentra
muy próximo al cauce del río o arroyo Blanco (afluente
del Genil), que coincide con el límite del término
municipal. La conjunción de ambos elementos funciona
como barrera al crecimiento urbano en esta dirección.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y la
ermita del Cerro de la Cabeza.