El
Conjunto Histórico de Cazalla de la Sierra está
situado en una cañada con cerros en sus alrededores. Las
lomas envuelven y protegen la ciudad por el Norte, Este y Oeste,
abriéndose al Sur hacia los valles. Su desarrollo urbano
se ha producido a lo largo del eje definido por la carretera de
la Fábrica de El Pedroso a Guadalcanal (C-421). Su núcleo
surgió alrededor de un punto de defensa y tangencialmente
al antiguo camino de conexión entre Castilla y Andalucía.
Sus altitudes más significativas son: el Castillo, 606,1
m.; la Plaza Mayor, 595,0 m.; y el Paseo del Carmen, 595,5 m.
Los restos arqueológicos nos prueban la existencia de
núcleos en este lugar desde épocas muy remotas.
El imperio romano la denominó Hermadiccio-Emanica y Callentum,
y de este han sido encontrado numerosos restos. La cultura musulmana
la denominó Cazala y dejó huellas en su topografía,
siempre basándose en su carácter de fortaleza.
El trazado de sus calles es sinuoso y de anchura variable, resultando
manzanas irregulares y de grandes dimensiones. El Barrio Nuevo
se estructura según largas calles paralelas a la vaguada,
siguiendo las curvas de nivel, mientras que las perpendiculares
son de corto desarrollo y fuerte pendiente, con manzanas estrechas
y largas, y bastante rectangulares. Se detectan dos tipos de
vivienda unifamiliar: la casa popular o vivienda entre medianera
de tres o cuatro crujías paralelas a fachada, y la casa-patio,
con patio central, propias de la arquitectura culta. Generalmente
poseen dos plantas o una más "doblao".
Los monumentos más interesantes son el Castillo, del
que sólo quedan algunos restos, la Iglesia de Nuestra
Señora de la Consolación, y la Cartuja, todos
ellos declarados Monumentos Histórico-Artísticos.