El
pequeño municipio de Castilleja de la Cuesta se localiza
en el sector occidental de la provincia de Sevilla y en el extremo
oriental de la comarca del Aljarafe, asomado sobre la vega del
Guadalquivir. En 1.996 contaba con una población de 15.726
habitantes.
Algunos
historiadores relacionan el origen de esta localidad con la
ciudad tartessia de Ucia. La colonización romana de estas
tierras se concreta en el campamento fortificado de Castra,
nombre que los visigodos conservan y que los árabes convierten
en la alquería de Castalla Talasana. Es conquistada por
Fernando III el Santo en 1.248, manteniendo su carácter
agrícola. En la segunda mitad del siglo XIII, este territorio
es donado a la Orden Militar de Santiago, que se encarga de
repoblarlo. Tras la guerra fraticida entre Pedro I el Cruel
y Enrique de Trastamara, este último, proclamado nuevo
monarca castellano, entrega las tierras a su aliado Guzmán,
en el seno de cuya familia permanece Castilleja hasta el siglo
XIX.
El
núcleo primitivo se estructura en torno a la Plaza de
Santiago y el eje longitudinal de la calle Real. A partir de
él se produce el posterior crecimiento urbano, sobre
todo por el aumento demográfico acaecido desde mediados
del siglo XX. Van surgiendo nuevos barrios adosados al tejido
ya existente, fundamentalmente en dirección oeste, porque
la proximidad del término municipal de Camas le impide
la expansión hacia el este. El crecimiento comienza a
espaldas de la Plaza de Santiago, donde surge el "barrio
obrero", y al final de la calle Real, con la barriada de
la Concepción. Más tarde nacen por el sur la barriada
El Faro, entonces separada del resto del pueblo por olivares,
y tras ella, la urbanización Las Almenas y la barriada
Nueva Sevilla, esta última en el extremo suroccidental
del término. En los últimos años se han
ido rellenando algunos de los vacíos urbanos existentes
en diferentes zonas del casco urbano.
La
Autopista del V Centenario (A-49) atraviesa el término
de Castilleja de este a oeste por su tercio sur, dividiendo
el núcleo en dos sectores urbanos claramente diferenciados.
La estructura viaria del casco antiguo está ejecutada
sin ningún esquema previo. El eje longitudinal de la
calle Real (la travesía de la carretera N-431) vertebra
la red viaria de este a oeste, acompañada por una serie
de ejes perpendiculares que conectan los diferentes sectores
del núcleo tradicional. La edificación ha superado
la A-49, con usos residenciales y equipamientos educativos.
La barriada Nueva Sevilla se estructura en base a la Avenida
de Juan Carlos I y enlaza con la barriada El Faro por la Avenida
de la Unidad.
La
localidad ocupa actualmente una gran proporción del término
municipal, formando un continuo urbano con otras poblaciones
vecinas: Gines (al oeste), Bormujos (al suroeste) y Tomares
(al sureste). Las tipologías edificatorias son tradicionales
en el casco urbano y en El Faro, mientras que en Nueva Sevilla,
que concentra en torno a la mitad de la población municipal,
son bloques en altura. El núcleo presenta en conjunto
una morfología irregular, con la persistencia de algunos
vacíos urbanos.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la iglesia de Santiago (siglo XIV, de estilo mudéjar),
la iglesia de la Inmaculada Concepción (siglo XVII),
el Palacio de los Duques de Salinas, el antiguo Palacio de los
Duques de Montpensier (siglo XIX, hoy convertido en colegio
privado) y el Ayuntamiento.