El
municipio de Castilblanco de los Arroyos se localiza en el cuadrante
noroccidental de la provincia de Sevilla, en las primeras estribaciones
de la Sierra Norte. En 1.996 contaba con una población
de 4.457 habitantes. El núcleo urbano se asienta entre
dos montículos, situados al noreste y al suroeste, formando
parte de la Sierra de El Pedroso.
Esta
población tiene su origen en un campamento romano, reutilizado
con posterioridad por los visigodos y por los árabes,
que la denominan Castriello. Tras su conquista por las tropas
de Fernando III el Santo a mediados del siglo XIII, pasa a denominarse
"Castriel Blanco". El apellido "de los Arroyos"
es más reciente (1.916) y se adjunta para ratificar la
pertenencia a este término de los terrenos colindantes
a Siete Arroyos, entre otras zonas.
El
asentamiento surge como apeadero de sierra en el camino real
que conducía desde Sevilla a Almadén de la Plata.
En la entrada sur de la población, el viejo camino (actual
carretera) se ajusta a la curva de nivel de 345 metros, pasando
al pie de una pequeña colina, en la cual se situaría
el refugio o castillo que origina el primitivo asentamiento.
A partir de la cota 340 y siguiendo la vereda real, se asientan
las primeras edificaciones durante los siglos XIV y XV. Pero
no se puede hablar de un auténtico núcleo urbano
hasta finales del siglo XVI, cuando se termina la Iglesia Parroquial
y quedan formadas las manzanas que definen las actuales avenida
de España y calle Sancho Dávila.
En
los siglos XVIII y XIX se crean dos calles más paralelas
a las anteriores, ajustadas a las curvas de nivel 335 y 330,
que prolongadas hasta el camino real originario, conforman lo
que podemos denominar casco histórico, con manzanas edificadas
por sus dos caras. El centro urbano se compone, por tanto, de
cuatro calles que bajan del cerro originario, comenzando paralelas
al camino para luego curvarse hasta su unión con él,
dando lugar a manzanas largas y estrechas. Durante el siglo
XIX, el crecimiento sigue orientado hacia el noroeste y el este
del camino, pero el desarrollo se produce a base de grandes
manzanas triangulares. Las manzanas periféricas se edifican
en una de sus caras, siendo las traseras corrales estrechos
y profundos.
En
la primera mitad del siglo XX se produce el máximo crecimiento
demográfico. La nueva carretera a Cazalla de la Sierra,
con trazado al este del centro urbano y ajustada a la cota 310,
canaliza el proceso urbanizador en este periodo, colmatándose
el espacio situado entre la vieja y la nueva carretera. En los
últimos años se han acometido operaciones puntuales
de renovación urbana, transformándose corrales
en viviendas y construyéndose algunas nuevas promociones
al borde de la carretera de Cazalla (al norte) y del camino
de Villaverde. Ha surgido también alguna urbanización
de viviendas unifamiliares al noreste y separada del casco urbano.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la iglesia del Divino Salvador (siglos XVI-XVII, de
estilo mudéjar), la Casa de la Sierra y el Mesón
del Agua.