El
municipio de Carrión de los Céspedes se localiza
al oeste del cauce del río Guadiamar, en el extremo occidental
de la provincia de Sevilla, siendo limítrofe con la de
Huelva. En 1.996 contaba con una población de 2.257 habitantes.
El
origen histórico de este asentamiento se halla en una
antigua villae romana o en una alquería musulmana ligada
a la explotación agrícola del campo circundante.
Comienza su despegue tras su fundación cristiana, cuando
el rey Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII, concede el lugar
a los caballeros de la Orden de Calatrava, que la bautizan como
Carrión de los Ajos. En 1.261, el maestre de Calatrava
le otorga el fuero de población, aunque esta decisión
no cobra forma hasta 1.334. Las dificultades de la tesorería
real aconsejan a Felipe II en 1.579 separar la villa de la Orden
de Calatrava y venderla a D. Gonzalo de Céspedes, que
será quien le dé el actual nombre a la localidad.
En 1.669, Carlos II concede el título de Marqueses de
Carrión a la familia de los Céspedes, que lo mantienen
hasta la definitiva supresión de los señoríos
en 1.812.
El
núcleo urbano nace por necesidades exclusivamente agrícolas,
sin especiales preocupaciones defensivas. Está situado
a media ladera, con escorrentía natural hacia el cercano
arroyo Alcarayón, que discurre paralelo a una vieja cañada
real.
En
el siglo XIV se produce el desarrollo de la trama urbana alrededor
del núcleo primitivo y al borde de los caminos y vías
pecuarias que conducen a los cortijos y pueblos cercanos. El
crecimiento se estructura en torno a cinco ejes radiales, siendo
el más importante el norte-sur, formado por los caminos
de Castilleja y de Pilas. Otro eje es el noroeste-sureste, apoyado
en las salidas a Manzanilla y a Huévar, completando la
estructura radial el camino de Hinojos y Chucena (hacia el oeste).
Estos ejes determinan las calles principales del núcleo
(donde se ubican las casas más importantes), al tiempo
que existen otras secundarias, transversales a las anteriores.
En un principio, no se construye hacia la vaguada, que supone
una barrera natural al crecimiento. Esta condición se
verá reforzada posteriomente por la construcción
del ferrocarril, que discurre paralelo al arroyo, delimitando
el núcleo por esta zona.
El
desarrollo urbano será mínimo hasta principios
del siglo XVIII, alcanzando su cota máxima a finales
del XIX, que es cuando queda definitivamente conformado el perímetro
urbano. El principal elemento estructurante durante el siglo
XX han sido las grandes infraestructuras de comunicación
que atraviesan el término. El ferrocarril discurre en
dirección noroeste-sureste al sur del núcleo de
población, suponiendo un límite difícilmente
salvable por la edificación y propiciando en sus cercanías
la localización de diversas instalaciones industriales.
Recientemente ha sido sustituido en su papel por la Autopista
del V Centenario (Sevilla-Huelva), que cruza el término
de este a oeste unos 600 metros al sur de Carrión, y
en cuyas inmediaciones se han instalado en los últimos
años actividades secundarias y terciarias (Polígono
Industrial de La Matilla).
La
morfología de Carrión, con esa forma de estrella
o radial, es fruto del crecimiento que se ha producido históricamente
a lo largo de los diferentes caminos y carreteras de unión
con su entorno. Actualmente presenta mayor extensión
en sentido norte-sur, aprovechando la carretera que une Carrión
con Castilleja del Campo por el norte y con Pilas por el sur.
Este eje ha sido el que mayor desarrollo ha tenido en la segunda
mitad del siglo XX. El centro de gravedad de la población
es la Plaza del Indiano, situada en dicho eje. El desarrollo
hacia el este ha sido menor por la existencia de mayores pendientes
hacia el cerro allí existente. La única expansión
al otro lado de la vía de ferrocarril es el barrio de
Cantarranas, situado al suroeste de la población y unido
al resto de ella por la prolongación de la calle Juan
Carlos I.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan la Iglesia de San Martín (de estilo mudéjar)
y la ermita de Nuestra Señora de la Consolación
(siglo XIX, construida sobre un edificio del siglo XIII).