En
el suroeste de la provincia, se encuentra enclavada la villa
de Bormujos, localidad aljarafeña muy cercana a la capital
de la provincia (algo más de 7 kilómetros) y que
debido a ello está sufriendo una importante transformación
en su fisonomía en los últimos años, aunque,
por el contrario, continúa conservando rincones con su
aspecto más tradicional de pueblo encalado típicamente
sevillano.
La
población total del municipio en 1.996 ascendía
a 6638 habitantes y la altitud del núcleo, por cierto,
única entidad de población existente en el municipio,
se cifra en 96 metros sobre el nivel del mar.
Como
otros tantos pueblos de los pagos aljarafeños, Bormujos
estima su punto de partida histórico hacia la época
de colonización latina. Así, en sus orígenes
fue una villa romana que con posterioridad pasaría a
ser alquería árabe. Bormujos sería conquistada
por el rey Fernando III, de quien pasó a su hijo y sucesor
Alfonso X para que éste procediera a la Repoblación.
Para tal propósito se entregó a un centenar de
caballeros e hidalgos que habían participado en la guerra
contra los árabes, y que componían la mitad de
los apellidos ilustres de la Reconquista. De este modo, la antigua
Murmujos quedaba sin propietario único y sujeto a la
metrópoli hispalense. En el siglo XVII el Ayuntamiento
de Sevilla hizo dejación de su dominio a favor del principal
terrateniente del contorno, por aquellos tiempos, la familia
Guzmán (presente también en otras muchas localidades
de la provincia). De este modo consta en las "Resultas
de Visitas" del Palacio Arzobispal correspondiente a 1.705,
que confirma que "Esta villa es propia de Don Diego de
Guzmán, a quien pertenecen también las alcabalas,
nombra tenientes y elige justicias". A comienzos del siglo
XIX se suprimieron los señoríos, con lo que esta
localidad se determinó como municipio independiente con
Ayuntamiento constitucional.
La
evolución histórica del núcleo urbano viene
definida por un muy reducido núcleo originario apoyado
en la antigua carretera de Sevilla y que ha sufrido importantes
expansiones en los últimos 50 años. Este tipo
de expansiones han determinado una estructura urbana muy peculiar
caracterizada por amplias zonas de tramas urbanas claramente
ortogonales, asentamientos exteriores al núcleo principal
y nuevas zonas en proceso de consolidación, fruto de
procesos de planificación urbanística. En conjunto,
el núcleo continúa manteniendo una estructura
básicamente lineal apoyada en la carretera (actual avenida
del Aljarafe), con una orientación predominante noreste-suroeste.
Bormujos se desarrolla por una ligera pendiente a la izquierda
de la carretera, donde se observan algunos edificios rurales
del siglo XVII. Pero la representación monumental de
este municipio se sintetiza en dos enclaves; uno en las afueras,
el convento de monjas carmelitas de Santa María la Real,
trasladado no hace mucho desde Sevilla; en el casco urbano,
la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación,
que data de la Edad Media, aunque reformada en el siglo XVII.