Situada
en el noroeste de la provincia de Sevilla, a 75 kilómetros
de la capital, la villa de Almadén de la Plata aparece
enclavada entre los ríos Viar y Cala, en pleno corazón
del Parque Natural de la Sierra Morena sevillana, a una altitud
superior a los 500 metros sobre el nivel del mar.
La
población total del municipio ascendía a 1.696
habitantes en 1.996.
Los
orígenes de la localidad se remontan al Neolítico
y Calcolítico, según los vestigios arqueológicos
más antiguos encontrados en la zona. Mucho mas abundantes
son los restos pertenecientes a las épocas romana y árabe,
entre los que destaca un epígrafe romano alusivo a un
"Pagus marmorarius". Bajo la época árabe,
se fortificó como avanzada y defensa de Sevilla. En esa
época obtuvo su nombre de Al-Madin (La Mina), al que
se añadió el complemento "de la Plata"
tras la Reconquista para marcar la diferencia respecto a otros
pueblos denominados igualmente Almadén. Fernando III
dio a la población la Carta Puebla otorgando con ello
el derecho a ostentar su escudo con el castillo y el león
de las armas reales.
El
núcleo originario surge apoyado en la travesía
de la carretera comarcal 421, formando un pequeño recinto
en forma de almendra, orientado de este a oeste y en uno de
cuyos extremos se sitúa la Iglesia Parroquial de Santa
María de Gracia. Las primeras expansiones se dirigen
hacia el sur y el suroeste, en dirección al Cerro del
Calvario que, al igual que el núcleo originario, se apoya
en el trazado de la carretera mencionada. Las expansiones más
recientes se han desarrollado en dirección noroeste,
implantándose en esta zona, algunos de los equipamientos
comunitarios más importantes, como uno de los colegios
públicos y el consultorio médico.
La
estructura urbana de núcleo se presenta confusa, al irse
adaptando la trama urbana a las características del terreno,
al igual que ocurre en otros núcleos serranos. Así,
podemos distinguir en el núcleo originario una trama
alargada, mientras que en la zona de la primera expansión,
la trama se presenta más ortogonal, constituyendo grandes
manzanas de forma rectangular. El resto de la estructura del
núcleo presenta una trama anárquica, sin signos
claros de expansiones que hayan sido planificadas urbanísticamente.
La
actividad minera, de especial importancia en la historia y el
presente de la economía local, ha dejado signos de su
actividad en la villa, al presentar algunas edificaciones las
características propias de las viviendas de los trabajadores
de las minas.
Entre
sus elementos artísticos y monumentales, cabe destacar
en primer lugar, el yacimiento neolítico de "Los
Covachos". También es de destacar, a nivel monumental,
la ya mencionada Iglesia Parroquial de Santa María de
Gracia, construida entre otros por Hernán Ruiz II y Vermondo
Resta. En arquitectura civil destaca el Ayuntamiento y el Castillo
medieval, mientras que son paisajes naturales de especial belleza,
las riberas de Cala y Viar, las cascadas de El Chorro y Las
Hoyas y el arroyo de Garganta Fría.