Alcalá
de Guadaira se localiza en el cuadrante suroccidental de la
provincia de Sevilla, siendo limítrofe con el término
de la capital. En 1.996 contaba con una población de
56.313 habitantes, la mayor parte de los cuales residía
en el núcleo principal. Entre las restantes entidades
de población del término destacan El Acebuchal
y La Soledad.
Según
algunos autores, la fundación de esta localidad se debe
a los griegos, que la denominarían Hienipa. También
debió aquí existir un campamento militar ibérico
y la villa romana de Ordo Hinipiensis, sobre cuyos restos se
reconstruyen en época almohade el castillo y las murallas.
Su nombre actual procede de la expresión árabe
Al-Kalat Wad Ayra, que significa "castillo del río
de abastos". Alcalá es conquistada por el rey Fernando
III a mediados del siglo XIII, pasando a depender de la ciudad
de Sevilla.
El
emplazamiento originario se sitúa sobre una colina de
forma alargada, rodeada al sur por una fuerte pendiente que
desciende hacia el río Guadaira. Conviene destacar la
existencia de un manantial en la ladera occidental y de varias
cuevas.
Durante
la dominación romana, el cerro, situado en el extremo
suroccidental del núcleo actual, estaría ocupado
por un asentamiento militar. Este carácter continúa
en época musulmana, pero a medida que progresa la explotación
agraria de las tierras circundantes, se va asentando población
civil en la parte oriental de la colina, creando una auténtica
estructura urbana y llegando a su colmatación a mediados
del siglo XIII. El aumento de la población propicia el
primer arrabal en la ladera sur del cerro primitivo y a lo largo
de los caminos que conectan las puertas con el viejo puente
romano.
Tras la toma de Granada a finales del siglo XV, desaparece de
forma definitiva el carácter de asentamiento militar
y se inicia la despoblación de la ciudad alta. Alcalá
se expande hacia el este ocupando la ladera, a lo largo de los
nuevos ejes direccionales del crecimiento urbano, las calles
Alcalá Orti y Nuestra Señora del Aguila. A principios
del siglo XVI, el centro de la población se sitúa
ya al este del cerro. El incremento de población impulsa
también la urbanización del espacio al sur de
la calle Nuestra Señora del Aguila, donde se crean dos
calles paralelas, convirtiendo a aquella vía en verdadero
eje urbano del nuevo centro histórico, cuyos límites
meridionales son la antigua carretera Sevilla-Málaga,
el ferrocarril y el río. Durante el siglo XIX se van
colmatando los vacíos urbanos creados por el desarrollo
lineal hacia el este, produciéndose aperturas de calles
transversales y asentamientos de borde al norte de las iglesias
de Santiago y de San Sebastián.
En
el siglo XX se produce un importante aumento demográfico,
que trae como consecuencia un gran crecimiento urbanístico.
Se canaliza hacia el norte y el este, tomando como base la prolongación
del primitivo eje que parte de la iglesia de Santiago y que
va curvándose paulatinamente hacia el norte, la continuación
del eje central que parte de la plaza del Ayuntamiento (calle
Nuestra Señora del Aguila) y la extensión del
borde meridional en paralelo al río y hacia el este.
Los distintos sectores se van colmatando de edificaciones, siendo
más importante el desarrollo septentrional (estructurado
en parte por el eje de la calle Silos y que llega hasta el mismo
límite que supone el trazado de la nueva Autovía
del 92) que el oriental, producido a lo largo de la vía
que une el asentamiento primitivo con la plaza de toros, en
dirección a Carmona. Por primera vez se producen también
asentamientos al otro lado del río, ocupando la colina
de Oromana con urbanizaciones de viviendas unifamiliares aisladas
(Pinares de Oromana, La Juncosa, Campo de los Pinos, Las Lomas)
y construyéndose un nuevo puente paralelo al romano.
En
la margen septentrional de la A-92 se localizan diversas instalaciones
industriales. Alcalá es un municipio en el que tiene
gran importancia el sector secundario. Zonas como Hacienda Dolores,
Alcalá Norte, Pantaleón y El Cruce suman alrededor
de 140 has. de suelo industrial, además de los polígonos
de San Nicolás, Fridex, La Red, Polysol y El Chaparral.
Entre
sus edificaciones de interés histórico artístico
destacan las ruinas del castillo, las iglesias de San Sebastián,
Santiago y San Miguel, la ermita de Nuestra Señora del
Aguila y el antiguo Pósito (siglo XVIII).